lunes, diciembre 03, 2007

Informe sobre Marcos Paz

El columista invitado: Dr Carlos Marcelo Shäferstein

Publicado el 28 de November, 2007 en Carlos Marcelo Shäferstein, Columnista invitado, Columnistas, Opinion

En el presente trabajo el autor describe en forma minuciosa una realidad y un espacio desconocidos para muchos, así como el aberrante trato a que son sometidos 28 presos políticos en el Penal de Marcos Paz.

Estos hombres a quienes se les ha impuesto un cautiverio indigno, se encuentran rodeados de alimañas y en total indigencia material y espiritual, recibiendo de esta forma un maltrato cotidiano de ese perverso sistema, dispuesto como tortura en el cobro de una vengativa revancha.

Y todo esto ocurre en un país en el cual se ha trastocado el sentido que se le debe asignar a los hoy tan mencionados Derechos Humanos

Informe sobre Marcos Paz

Marcos Paz- Antes de convertirse en una urbe que multiplica su población por su condición de “ciudad dormitorio” del gran Buenos Aires, Marcos Paz era una población conocida por su tranquilidad y belleza naturalmente arbolada, al punto que el poeta Mario J. Grand la bautizó con el nombre de “Pueblo Árbol”.

Corriendo el riesgo de ser devorada por la edificación urbana, Marcos Paz aún mantiene sus verdes paisajes, árboles y las tradiciones culturales pueblerinas (la siesta es uno de sus patrimonios, dicen) que le hace el lugar elegido para vivir por muchos porteños que huyen de la metrópoli.

La ciudad ya prepara los festejos de su 130 aniversario para el próximo 25 de octubre de 2008, pero la población en realidad comenzó a nacer un 24 de diciembre de 1870, cuando el primer tren del ramal Merlo a Lobos hizo su parada inaugural en la flamante estación Coronel Doctor Marcos Paz.

El militar y abogado Marcos Paz (1813-1868) fue un oficial tucumano que, tras luchar junto a Justo José de Urquiza después de la caída de Juan Manuel de Rosas, fue senador, gobernador de su provincia, constituyente y llegó a ser vicepresidente de Bartolomé Mitre luego de los comicios de 1862.

Aquel lugar de ensueños, sin embargo, fue sitio elegido para instalar varios centros de reclusión en medio de escandalosas denuncias de corrupción en la contratación de los dos complejos penitenciarios que allí modificaron su geografía.

Paradójicamente ni Duhalde ni los funcionarios corruptos que intervinieron en los hechos que fueron materia de investigaciones inconducentes, han ido presos por estas acusaciones casi diez años después, a pesar de las pruebas.

Otra defección del Estado democrático cuando de aclarar las cosas y adjudicar responsabilidades se trata.

Marcos Paz Patio

Campo de Concentración para “genocidas”

El Complejo Penitenciario II Marcos Paz está organizado en cinco módulos (dos, para régimen semiabierto, y tres, para régimen cerrado), con capacidad para 300 internos cada uno y operables de modo descentralizado. Esta conformación permite el estudio y el control en la agrupación de las personas recluidas, para determinar —teóricamente— cuál es el pabellón y el módulo más adecuado para cada «tratamiento».

Complejo Penitenciario II Marcos Paz - Provincia de Buenos Aires

Cárcel de Marcos Paz Complejo

Superficie Cubierta 85.089 m2

Nº de Internos 1.500 plazas

Capacidad del Módulo Militar 300 plazas

El Módulo 4, Pabellón 5 del Complejo II es el sector de la cárcel exclusivamente destinado a condenados y procesados por los hoy denominados «crímenes de lesa humanidad». Es un módulo de régimen cerrado, según se consigna en el diseño del presidio, inaugurado a fines de 1999.

Dicho bloque fue especialmente asignado al personal militar o policial durante el año pasado por el gobierno progresista para reunir allí a los protagonistas de quienes derrotaron en batalla a quienes ahora están en el poder.

Vale decir a los combatientes contra el terrorismo subversivo en los años ´70, en defensa de la Patria, pero que los actuales funcionarios ahora denominan «represión ilegal». El último «huésped» en ingresar en el galpón fue el Comisario Luis Patti, legalmente electo como diputado nacional, encarcelado horas antes de asumir sus funciones como tal.

Además del presbítero Von Wernich, el Comisario General Etchecolatz y el famoso Raúl Guglielminetti, están alojados ahí el médico policial, Dr Jorge Bergés, el ex agente de inteligencia Eduardo Ruffo y el Oficial de Inteligencia de la Policía Federal Oscar Augusto Isidro Rolón —a quien involucraron en la indefinida e insoluble causa 14.216, referida del 1er Cuerpo de Ejército durante la guerra antiterrorista.

Por ahora, incluyendo al Diputado Luis Patti, son 28 hombres en total los habitantes de esta biósfera. Sin embargo han prometido que se espera que el año próximo esa cifra se multiplique por diez y un poco más —la capacidad total asignada a las FFAA y FFSS— considerando que ya quedan muy pocos militares gozando del beneficio de arresto domiciliario por ser mayores de 70 años, ya que esa prerrogativa establecida por la ley general, fue derogada en lo particular a las víctimas de este tipo de imputación.

Resulta, por eso, importante señalar que la prisión federal de MARCOS PAZ, una verdadera ciudadela que tiene una capacidad total para unos 1.500 internos, sólo tiene una enfermería central con aforo para 24 camas.

Si bien todos los marinos fueron retirados de las Unidades Navales donde cumplían prisión preventiva y ahora están en el oprobioso campo de concentración —especialmente «acondicionado»— de Campo de Mayo, ya se están haciendo previsiones para trasladarlos también a Marcos Paz.

Cada uno de los calabozos poseen: el camastro, una pequeña mesita, un banco repisa —todo amurado al piso o a la pared— lavatorio e inodoro. Toda celda tiene también una estrecha ventana, consistente en 3 rectángulos de hierro de unos 10 cmts de ancho por unos 0,80 de alto. El espacio central es el único rebatible, el único suministro de algún tipo de ventilación… y un salvaje e impiadoso hervidero de mosquitos.

En la fotografía se ilustra el modelo de “pabellón”. Al fondo se aprecia lo que llaman “la pecera”, el lugar acondicionado donde cómodamente vigilan los celadores —que, a diferencia de los internos a quienes escrutan— son los únicos beneficiarios del aire acondicionado. En la ilustración no se aprecia, sin embargo, que adicionalmente el pabellón está monitoreado por la cámara direccional suspendida en del tinglado con giro de 360°.

Sin embargo, al observar el techo metálico, el lector puede tener una idea de la refracción de calor que provoca ese candente cobertizo de chapa, sin aislante de ningún tipo, en los días de estío. Porque no hay ventiladores y tampoco está permitido tenerlos.

Celdas de Marcos Paz

La única vista que hay es —según la ubicación de la celda— un paredón, un terraplén o el clásico e intrincado alambrado por sobre los murallones de concreto.

Los mosquitos parecen prehistóricos por su tamaño y voracidad. Constituyen una tortura casi planificada, porque tampoco se admite que los internos reciban, adquieran o hagan uso de insecticidas, espirales o repelentes. El único método para combatir a la plaga es mediante un diario enrollado con el que se ven forzados a tratar de “batear” a los vampiros para defenderse de sus irritantes aguijones. Algunos pocos afortunados logran colocar un trozo de tul en la ventana de la celda para evitar que por lo menos por ahí no ingresen esos odiados insectos, ni tampoco las omnipresentes moscas. Aunque las alimañas acceden fácilmente al pabellón por la puerta principal.

A la mañana, el celador abre cada mazmorra (por las noches permanecen cerradas desde afuera) a las 08.30. Previamente, pasa y levanta la “mirilla”. Ante este ruido, el interno debe pararse de inmediato al lado del camastro y poner los ojos hacia el guardiacárcel. Este procedimiento es para ver si el interno sigue vivo, si está aparentemente sano o muerto.

Al salir, los prisioneros pueden ducharse y prepararse el desayuno por su cuenta (hay un termo de unos 100 litros que surte agua caliente para preparar el mate).

San Cayetano

Está prohibido tener elementos de metal (bombillas, cucharas o cubiertos deben ser de plástico o madera)… No se consiente la posesión de perfumes líquidos —porque contienen alcohol— ni tampoco aerosoles, que eventualmente podrían ser desnaturalizados convirtiéndose en “lanzallamas”.

Para tener una radio, hay que hacer un expediente y solamente se autoriza si se adquiere en la “proveeduría San Cayetano” a un precio bastante superior al de mercado. Se venden sin bocinas… sólo operables con auriculares —para no molestar al resto de los detenidos.

Por lo general, se confeccionan parlantes “tumberos” que se hacen poniendo los audífonos dentro de un pote de mermelada o dulce, insertándolos por el fondo, para que el recipiente así fabricado se convierta en una especie de “caja de resonancia”. No hay biblioteca alguna pero sí un televisor que capta canal 7, 9, y 11, aparte del canal 4 de MARCOS PAZ.

No se permite poseer calentador o cocina eléctrica ni de gas… Para cocinar algún alimento, hay que introducirlo en una bolsita, cerrarla, y sumergirlo en un cacharro con agua caliente.

Si bien mediante las imágenes del presidio la propaganda oficial —sitio Web del Servicio Penitenciario Federal— exhibe fotografías de mesas y bancos prolijamente amurados en el patio interno de los pabellones, éstos en realidad no existen.

Los internos deben organizarse entre sí para adquirir, —exclusivamente en la “Proveeduría San Cayetano” —a la cual ya hicimos referencia— que está emplazada junto al acceso del Penal— mesa y silla plásticas, luego de tramitar un aletargado expediente de autorización. No sería de extrañar que la mentada proveeduría de los precios exorbitantes —y con un nutrido público cautivo— sea un negocio de los propios carceleros, que no pierden oportunidad para lucrar con la miseria de los detenidos.

El único contacto con el exterior es un sólo teléfono público que, cuando funciona, es habilitado de 08.00 a 22.00. Se accede a ese privilegio por turno, previo anotarse, y mediante una tarjeta telefónica prepaga…

Dentro del penal está absolutamente prohibido el dinero… la función de éste es reemplazada —precisamente— por la tarjeta de telefonía, los cigarrillos o la yerba… que, si no la traen los familiares, debe adquirirse solamente en “San Cayetano”.

Torturas en familia

Las visitas deben tramitar una credencial con certificados de antecedentes, huellas digitales, fotografías y acreditación de parentesco incluido… y obviamente son rigurosamente requisadas mediante una meticulosa inspección de los elementos que traen, y registrando vejatoriamente su propio cuerpo…

Los detenidos son conducidos desde el pabellón hasta el salón “de visitas” pero, concluida la misma, el interno es integralmente desnudado antes de reintegrarlo a su celda.

Si sus parientes les obsequian yerba, sopa, café, azúcar, fideos, etcétera el detenido debe traer consigo una buena provisión de bolsitas de nylon vacías, ya que todos los envases que les entregan sus seres queridos son abiertos —los alimentos a veces despedazados— por la requisa, y su contenido volcado en dichos contenedores de polietileno transparentes…

En caso de que le queden ánimos para tener relaciones con su esposa, cada interno debe pedir con antelación permiso al «Jefe de Visita». La pobre mujer tiene que hacer el humillante trámite y, recién cuando se resuelve el expediente de autorización, la esposa junto con otras 10 ó 15 serán “arreadas” como ganado a la barraca de “visitas íntimas” conde cada una será dejada en una pieza con baño.

Las señoras tienen la obligación de traer sus propias sábanas y toallas, y, luego de asear ellas mismas el cuartucho, todavía deberán esperar allí largo rato —entre olores nauseabundos— a que le “depositen al marido” con el cual estará alrededor de 2 horas, pudiéndose obtener este tipo de «autorización de cópula» una vez cada 15 o 30 días… Obviamente “todo el penal” sabe para qué y quiénes vienen a ese lugar, lo que constituye un escarnio.

Focos infecciosos

La actividad física se circunscribe a caminar dentro del pabellón o salir —una hora por día— a un patio estrecho donde se puede tomar un poco de sol que filtran los nutridos alambrados de púas…

El pabellón 5 era ocupado anteriormente por “presos comunes” que lo dejaron en deplorables condiciones de higiene…aún después de varios meses de su inauguración para los “represores”, las cucarachas, ratas, pulgas, piojos y otras alimañas aún peores, siguen siendo una preocupación combatir a toda esa plaga sin otro elemento que el diario enrollado, como ya se relató, por estar arbitrariamente prohibida cualquier especie de desinsectación.

Creo que esto fue uno de los detalles que más me impresionó: Habida cuenta que habitan personas mayores, la falta de condiciones sanitarias, de esterilización y desinfección son —además de vejatorias— un atentado contra la integridad física de los allí alojados. Ni bajo el régimen nazi los prisioneros eran mantenidos en condiciones similares, ya que los alemanes —en particular— se preocupaban, al menos, en combatir las pestes y despiojar a los cautivos, según coinciden todas las fuentes históricas.

A propósito de los consabidos piojos, es una trivialidad sanitaria decir que el vector de transmisión de enfermedades entre estos parásitos y el hombre son los roedores. Pues bien: hay una sobrepoblación de ratas en torno al Penal en razón de que el Complejo está circunvalado materialmente por tres basurales a “cielo abierto” —donde se materializan las descargas de todo tipo de residuos las poblaciones vecinas, que obviamente tampoco cuentan con planta de tratamiento para las inmundicias domiciliarias ni para sus barros cloacales. Todo confluye en los alrededores de la penitenciaría.

Justamente un par de esos albañales de desperdicios forman conspicuos promontorios de porquería flanqueando el camino de acceso al Complejo II, y el hedor de la pestilencia es inevitablemente venteada en un radio de 2 kilómetros a la redonda. Los roedores que allí se crían —en absoluta libertad pastoril— se deslizan hacia el interior de la cárcel tanto por las cañerías de desagües, así como también subiendo por los extensos tendidos de cables eléctricos que entran y salen de los pabellones.

La totalidad de las puertas son corredizas —“rastrillos” en la jerga carcelaria— ya que están hechas con planchuelas de hierro angulares, con peines metálicos separados 25 centímetros entre sí y dispuestos horizontalmente. Necesariamente se accionan mediante la red eléctrica. Cuando alguien tansita por cualquier pasillo los “rastrillos” se abren y cierran a medida que se los traspone. El cablerío pasa por conductos de 4 pulgadas —unos 10 centímetros— que es, precisamente, la vía de acceso de estas ratas de tamaño descomunal, porque no puede bloquearse portal alguno.

Mientras los internos están mateando, leyendo o mirando televisión, ven pasar pacíficamente tropeles de estos prolíficos portadores de tantas plagas y enfermedades y que —impunemente a su paso— diseminan intolerables cultivos de bacilos, microbios, bacterias y miasmas infecciosos o virales.

De “vocación carcelaria”

El trato con los guardiacárceles es estricto y sumamente frío. Estos hombres son portadores de una ética muy diferente de los cautivos.

Policías, militares, un clérigo y hasta el reciente diputado que habitan en el pabellón acostumbran ser personas con educación y formación —por lo general universitaria.

Cuando estos Soldados arribaron a MARCOS PAZ lógicamente intentaron mantener un trato medianamente cordial con los agentes penitenciarios, ya que también los consideraban uniformados instruidos por la disciplina. Más la caballerosidad, la cortesía, la educación y el trato amable no parecen ser compatibles —según los testimonios de los reclusos— con los carceleros. Salvo escasas excepciones, en general aparentan ser elementos embrutecidos, de escaso discernimiento y magra educación. Se caracterizan —a estar de las versiones recogidas por este cronista— por la nulidad de sus principios morales.

Muy recientemente un interno del Módulo III Pabellón 8, un pederasta de apellido Baudracco denunció haber sido violado, en el mismo hecho, por siete agentes penitenciarios, de los cuales tres —se comprobó en la causa se que se abrió el 6 de junio en el Juzgado Federal Nº 1 de Morón— ¡¡¡eran Oficiales del SPF!!!

La fría noche del 28 junio del corriente año, efectivos de la Policía bonaerense repitieron un humillante arbitrio que ya habían consumado el 23 de marzo. Realizaron un allanamiento en el Complejo Penitenciario Federal II de Marcos Paz, dentro de la causa donde se investiga la misteriosa desaparición de Jorge Julio López, para determinar si los “ex represores” gozan o no de beneficios especiales, como por ejemplo hacer llamadas desde teléfonos no habilitados para los presos.

Voceros policiales indicaron que “se encontraron elementos de relevancia” y, según señaló un peritaje realizado —que contó con la participación de técnicos de Telefónica de Argentina— se descubrió que algunas llamadas se concretaron desde los teléfonos habilitados en la cárcel, del tipo semipúblico para presos, y otras desde aparatos ubicados en “otro sector del penal”. Sin embargo aprovecharon la ocasión para “secuestrar” numerosos efectos personales de los allí alojados, que hasta el día de hoy no les devolvieron.

Viene al caso establecer que, como se dijo, la única manera de comunicarse con el exterior es a través del único teléfono instalado en el lugar. Pero los teléfonos celulares no funcionan dentro del Penal debido a la habilitación de dispositivos que generan interferencias para imposibilitar su utilización. Las llamadas efectuadas “desde otro teléfono” [ver párrafo anterior] no fueron otras que las realizadas por tres detenidos que, al ser penitenciarios retirados, gozan de un trato preferencial, y en la época de los espectaculares allanamientos estos sujetos estaban alojados en el privilegiado «Pabellón Enfermería».

Se trataba, justamente, del Prefecto General Avena, y Ayudantes Maidana y Generoso. Esta gente contaba con un único teléfono interno que el Servicio Penitenciario Federal les permitía usar para llamar a sus familias. Sin embargo, pese a la espectacularidad de los anuncios en medio de la débâcle por Julio López, nunca más se volvió a mencionar el episodio, ni se le informó adecuadamente a la opinión pública… Y esto no es un dato menor, porque los sentenciosos allanamientos no fueron más que la dramatización del escándalo por la maniobra en torno al falso testigo… para consumo de la opinión pública confundida. (“Fulbito pa la gilada”, como se dice en el ministerio del Interior).

Celdas Marcos Paz - Monitores

Consecuencias nefastas del progresismo criminal

Hace unos días se emitió un informe que pasó desapercibido (o se omitió difundir) por la prensa nacional. Es contundente:

El «Observatorio Internacional de Prisiones de Argentina» no puede dejar de señalar que esta estrategia, basada en la represión antojadiza, está dando lugar a lo que se visualiza como una estructural, creciente y sistemática violación de los Derechos Humanos. http://www.derechos.org/nizkor/arg/doc/infoip04.html

En primer lugar, los Derechos Humanos reconocidos en la Carta Internacional de Derechos Humanos (Declaración Universal de Derechos Humanos, Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y su Protocolo Facultativo) constituyen una unidad. Con arreglo a la Declaración Universal de Derechos Humanos, no puede realizarse el ideal del ser humano libre, en el disfrute de sus libertades civiles y políticas y liberado del temor y de la miseria a menos que se creen condiciones que permitan a cada persona gozar de sus derechos civiles y políticos, tanto como de sus derechos económicos, sociales y culturales.

La inexistencia de condiciones que permitan a las personas gozar de estos derechos, la impotencia o la renuencia del Gobierno para establecerlas son el punto de partida para la violación sistemática de los Derechos Humanos. En un contexto de crisis, de descontento creciente y de violencia resulta imposible que el sistema penal se mantenga en los carriles constitucionales y legales.

Existe así una definida tendencia impulsada por el Poder Ejecutivo de la Argentina a legislar apresuradamente en materia penal provocando la llamada “inflación de delitos”, según la doctrina del profesor Luigi Ferrajoli, catedrático de Teoría del Derecho en la Universidad de Roma en una de sus últimos y más premiados trabajos: «Garantismo: Una discusión sobre Derecho y Democracia» [Editorial Trotta S.A. 1ª Edición - ISBN: 9788481648669]

Obviamente se desconocen los principios de legalidad y reserva mediante la creación de tipos penales abiertos plagados de elementos valorativos que abren paso a la discrecionalidad de los jueces, a sustituir el principio de culpabilidad por la propuesta de crear tipos de autoría infundados para incrementar inmoderadamente las penurias de internos que no violaron las previsiones del Código Penal y su legislación complementaria vigente hace treinta años atrás, observándose una progresiva y antojadiza revisión de la Historia para lograr la anodinización de la clase militar mediante la segregación definitiva de la sociedad de sus cuadros retirados, que en el pasado combatieron la delincuencia terrorista en cumplimiento de estrictas órdenes superiores y con la autoridad de ser la única fuerza armada legal de la República.

Todo esto viene acompañado del desinterés en torno de la problemática carcelaria por parte de las autoridades judiciales y administrativas. En ese contexto de arbitrariedad en el uso del poder y de ausencia de garantías, la consecuencia inmediata ha sido la lesión a la seguridad jurídica y al sistema republicano de gobierno y además contribuye a la proliferación de la criminalidad organizada que, por su gran disponibilidad de medios económicos, está en inmejorables condiciones de ejercer su poder de corrupción ante una burocracia represiva incontrolada.

Exclusivamente respecto de los integrantes de las FFAA y FFSS, en la práctica no sólo se han abandonado los principios de inocencia y de legalidad contenidos en la letra y en el espíritu de los Tratados internacionales en materia de Derechos Humanos a favor del reforzamiento de la “prisión preventiva” —que en los hechos funciona como pena anticipada— sino que se han revertido: de tal modo todos los militares son criminalizados de antemano ante los ojos de la sociedad.

Alberto Buela sostiene que la negación de la constelación amigo-enemigo, significa el más crudo y sutil totalitarismo político, aquel que se lleva a cabo en nombre de la humanidad, negando lo innegable: el carácter humano del hombre, aun cuando sea enemigo. Resumiendo entonces, vemos cómo la distinción amigo-enemigo acunada por el presocrático griego Alcmeón de Crotona se sitúa en el plano propiamente moral, la utilización de ékzroús es un signo ostensible; pero además cabe señalar que aun está presente el sentido “agonal” que tenían los enfrentamientos entre los griegos, antes de la guerra del Peloponeso, donde un griego era “antagonista” [anta-agonistés] de otro griego, pero nunca enemigo ni delincuente.

En Platón la distinción abarca los campos colindantes de la ética y la política, según se aprecia en La República”, su más valioso legado filosófico. Más aun, la ética debe abonar el árbol de la política. Finalmente, en Carl Schmitt, en “Concepto de lo Político” el contraste amigo-enemigo, al revestir un carácter autónomo respecto de los otros contrastes clásicos como bueno-malo, bello-feo, etc. Se sitúa en el campo exclusivamente político. Llegamos a la conclusión, entonces, que la guerra política no puede ser criminalizada.

Siguiendo este detenido razonamiento —estrictamente lógico— el estado nacional debería liberar de inmediato a nuestros Soldados dudosamente privados de su libertad en el ocaso de sus vidas por ir al Combate en defensa del enemigo público hace más de treinta años atrás y dedicarse de manera urgente a llenar las celdas de tantos corruptos y criminales actuales que mancillan la tranquilidad pública y el orden moral.

Autor: Dr Carlos Marcelo Shäferstein
Investigador Senior
Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires