viernes, febrero 29, 2008

Rajoy arrincona a Zapatero en inmigración, educación, precios y ETA en un duro debate

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Rajoy arrincona a Zapatero en inmigración, educación, precios y ETA en un duro debate

M. CALLEJA / C. DE LA HOZ. MADRID.
La «mirada positiva» de Zapatero se apagó ayer de golpe. Lo que ayer se vio fue la imagen de un candidato preocupado, con el gesto torcido y las cejas muy arqueadas, que ve cómo pierde un debate casi desde su comienzo y que su adversario, según avanza la contienda, se crece más y más hasta vencerle con claridad. El histórico debate que se celebró ayer en la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión resultó brillante y vivo por la intensidad que tuvo, pese a lo encorsetado que se presentaba.
Mariano Rajoy se mostró a sus anchas durante todo el debate, tranquilo y campechano, ya hablara de economía, de inmigración, de educación o del Estatuto de Cataluña, mientras que Zapatero, con interrupciones continuas a su contrincante que delataban cierto nerviosismo, se vio desbordado por las acusaciones que le lanzó el candidato del PP y apenas pudo tomar la iniciativa.
Desde los primeros minutos de presentación se desvelaron dos mundos totalmente distintos: el de Rajoy, que habló de la subida de los precios, de las hipotecas, de las «mentiras» de Zapatero y de sus «ocurrencias» y de la necesidad imperiosa de «corregir el rumbo» de España, y el del candidato socialista, quien pidió cuatro años más para terminar su «proyecto ambicioso» para España.
El primer bloque temático fue de economía. Rajoy no se anduvo por las ramas y habló de los «problemas reales de la gente». Se refirió a la subida del precio de la leche (un 29 por ciento), de los huevos (un 10 por ciento), del pollo (10 por ciento) y del pan (13 por ciento) y acusó a Zapatero de no haber tomado ni una medida para solucionarlo. Zapatero prefirió hablar de las grandes cifras: la creación de tres millones de empleos y el superávit. «No se esconda usted en los datos macroeconómicos. Pregunte a los españoles por los precios», le espetó Rajoy, quien recordó que hay 200.000 parados más que cuando el PP dejó el poder. En su turno, el candidato del PSOE pasó al ataque y reprochó a Rajoy que cuando fue ministro congeló el sueldo de los funcionarios. «Usted no es creíble para representar a la gente de la calle, porque ustedes toleraron la vergüenza del redondeo con el euro. Lo que valía 100 pesetas pasó a valer un euro», remachó.
Más de la cesta de la compra
Pero Rajoy no se dejó intimidar y contraatacó con otro repaso exhaustivo de la cesta de la compra: la carne de ave, dijo, ha subido un 13 por ciento, las frutas frescas, un 8 por ciento, y las verduras y hortalizas, un 10 por ciento. «Diga a la gente cómo va a resolver estos precios», concluyó. Pero Zapatero volvió a hablar de los tres millones de empleos que se han creado y reprochó a su adversario el «decretazo» de la anterior legislatura. El socialista, además, hizo alarde de su optimismo y aseguró que «la desaceleración no va a ser prolongada ni profunda, porque este país está mejor preparado que nadie». Como «solución a las dificultades», apuntó que él ha hecho una propuesta: el regalo de los 400 euros para todos los contribuyentes si gana, y no se le ocurrió otra cosa que compararse con Bush: «También ha tomado una medida similar, de 600 euros, y la oposición le ha apoyado». Rajoy, claro, se frotó las manos: «Nunca creí que pondría como ejemplo a Bush». Y replicó que alguien que gane 14.000 o 15.000 euros al año no recibirá ni un euro.
Al hablar de políticas sociales saltó la sorpresa, ya que el candidato del PP se movió con habilidad en un terreno que, en teoría, era favorable a Zapatero. Desde el primer momento, situó el debate en la inmigración: «Esto es una avalancha y no está controlado. Hace falta orden», resumió Rajoy ante las protestas de su oponente.
«Esto es un coladero»
Zapatero prefirió hablar de educación, de igualdad, de la ley de Dependencia, de las ayudas a la vivienda para los jóvenes y del cheque-bebé de 2.500 euros: «Las estadísticas son abrumadoras», resumió. Y Rajoy, a lo suyo, es decir a hablar de la inmigración: «Aquí no hay control. Esto es un coladero». Zapatero, al que se veía sobrepasado, acabó hablando del «bonobús» con que se podía lograr la regularización en España en el pasado. Y en un giro sorprendente, pasó a decir que «hay inmigrantes que son donantes de sangre, en misiones de paz con el Ejército, y que han muerto en atentados como en la T-4». «¿Deben firmar un papel de delincuentes potenciales estos inmigrantes que mueren con y por nosotros?», señaló, en referencia al contrato de integración que pide el PP.
A tratar la educación, Zapatero volvió a mirar al pasado para acusar a Rajoy de reducir las becas cuando fue ministro. Pero el candidato del PP no entraba al trapo y defendió su programa: «Hace falta mérito, trabajo, esfuerzo, autoridad del profesor», a la vez que afirmaba que el Gobierno del PSOE había tenido un «clamoroso fracaso» en esta materia. «Usted ha estado entretenido en las alianzas de civilizaciones, en la memoria histórica y ha desatendido lo importante».
Pero lo mejores momentos del debate estaban por llegar. Cuando tocó hablar de ETA, Rajoy no tuvo compasión con su rival, al que acusó de negociar políticamente con ETA, «una frivolidad sobre la que no puede buscar precedentes, porque no los hay». «Ha afectado a la dignidad del Estado y ha sido lesivo en la lucha contra el terrorismo», subrayó.
Zapatero comentó que es «inmoral usar el terrorismo en la lucha partidista» y acusó a Rajoy de «mentir al decir que ETA estaba acabada al final de la legislatura de 2004, cuando el PP le atribuyó el 11-M». Primera vez que salía a relucir aquella fatídica fecha.
«Hubo mucha gente que lo pensaba. Yo me enteré esa mañana porque lo dijo Ibarretxe por televisión. Y usted dijo que había tres terroristas suicidas», contestó Rajoy, quien entró en uno de sus momentos más brillantes, al preguntar al candidato socialista a qué Zapatero quería que apoyara: «¿Al que dejaba pasear a De Juana Chaos o al que luego lo encarceló? ¿Al que dijo que Otegi era un hombre de paz o al Zapatero que mete a Otegi en prisión? ¿Al que hace un año dice que ANV es legal o al que ahora dice que es ilegal?»
Zapatero siguió con el 11-M: «Quienes mintieron fueron ustedes, que quisieron buscar una conspiración. Yo apoyé a Aznar incluso cuando habló del Movimiento de Liberación Nacional Vasco». Y de pronto, como el que no quiere la cosa, se puso a hablar de seguridad vial y de la reducción de las muertes en la carretera. Rajoy, quiso, en cambio, zanjar con el 11-M al recordar que ya está juzgado y que «Aznar ya no está en política activa».
El Estatuto de Cataluña tuvo un capítulo especial. Zapatero se agarró a que el PP ha apoyado el texto andaluz y sin embargo ha recurrido el de Cataluña y acusó a Rajoy de «sembrar la discordia» y de «estar a rastras» en el Estado Autonómico. «Yo fui vicepresidente de la Xunta», recordó Rajoy. «Sí, con Alianza Popular, que no votó el Estatuto del País Vasco ni el de Cataluña» le replicó Zapatero. «Y el PSOE era marxista hace 30 años», le cortó Rajoy.
El líder del PP pasó al contraataque cuando comprobó que el candidato socialista le acusaba de dividir a los españoles y de hablar de «apocalipsis», y sacó a relucir el Pacto de Tinell, que se firmó en Cataluña para aislar al PP. «Es un pacto que dejó a la mitad de los españoles fuera, es lo más antidemocrático que se ha hecho. Con una mano usted predicaba entendimiento y talante, con la otra prohibía a los demás que nos dieran los buenos días, y luego me echaba la culpa de todo», se quejó. Y ya lanzado, advirtió a Zapatero que «no venga con el viejo truco de decir que el PP es anticatalán. Usted no tiene una idea de lo que es España. Es una nación vieja con más de 500 años, y se lo ha tomado a broma».
Zapatero logró poner en un aprieto a su oponente cuando le preguntó con insistencia, y echado hacia delante, si hará el trasvase del Ebro o ya no. «Haré el trasvase del agua», acabó diciendo el aspirante popular, quien se mofó de la medida de llevar agua desde Almería a Barcelona: «Es algo absurdo».
Los artistas, a debate
También salieron a relucir los artistas que pidieron el voto para Zapatero y llamaron «turba imbécil» al PP. Zapatero se quejó de que Rajoy dijera que estaban «untados» con el canon digital «creadores universales» como Barceló, Serrat, Sabina y el astronauta Pedro Duque. «Quien dice eso no merece presidir un país», dijo con dramatización. Y Rajoy replicó: «No puedo aceptar que nadie que pide el voto para el PSOE insulte a los demás, se llame Serrat o sea una persona humilde».
Ya al final, el candidato del PP lanzó una acusación que dolió a Zapatero especialmente: «Usted ha agredido a las víctimas del terrorismo», lo que logró sacar de sus casillas al socialista. «¡Es muy grave! ¡No lo acepto!», dijo Zapatero. «Me da igual que no lo acepte. Lo mantengo», terminó Rajoy.