jueves, noviembre 01, 2012

Kirchner obliga a la tripulación a abandonar su buque escuela en Ghana - ABC.es

Internacional

Kirchner obliga a la tripulación a abandonar su buque escuela en Ghana

Malestar entre los marinos antes de emprender el regreso a Argentina

La tripulación de la fragata ARA Libertad, equivalente al Juan Sebastián Elcano español, quedó reducida este miércoles a su capitán y 44 marineros. El resto, unos 281 guardiamarinas, volaban de regreso a casa después de permanecer más de tres semanas inmovilizados en Ghana.
Atrás dejaban el buque escuela con el que soñaron realizar el viaje de sus sueños. La embarcación permanece embargada en el Puerto de Tema, por orden judicial, desde el 2 de octubre. Así seguirá hasta que el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner decida pagar la fianza de veinte millones de dólares para que el buque insignia de la Marina argentina vuelva a surcar los mares del sur.
También puede suceder un golpe de suerte y que la Justicia del país se expida a velocidad del rayo y considere que el patrimonio del Estado argentino, caso del barco, no se puede confiscar porque goza de inmunidad diplomática. Existe otra alternativa para liberar a la fragata: que la presidenta ordene saldar la deuda impagada de cerca de trescientos millones de dólares a los fondos de inversión que la reclaman, desde el crack de 2001, y que recurrieron en última instancia ante los tribunales.
Entre los marinos que este miércoles tenían previsto aterrizar en Buenos Aires reinaba gran malestar. Pese a las instrucciones de mantenerse en silencio y lejos de los medios de comunicación, algunos dieron un paso al frente y alzaron su voz.
La única mujer sin miedo a que se publique su nombre y sus quejas, de momento, fue la cabo Ivana González.«Nos mató lo que dijo Cristina», declaró a Elisabetta Piqué, enviada especial de «La Nación» a Ghana, horas antes de partir. La joven se refería a las expresiones de la presidenta de Argentina de la víspera cuando dijo: «Se podrán quedar con la Fragata pero con la libertad, la soberanía y la dignidad de este país no se va a quedar ningún fondo buitre ni nadie». «No me parece bien lo que dijo –añade González. Me dolió mucho… Ella (la presidenta) no navegó en este barco y no sabe lo que se siente… Se me pone la piel de gallina» porque «patriotismo es querer recuperar como sea algo nuestro. Me siento patriota no dejando algo que me pertenece, sino agotando hasta la última posibilidad para recuperarlo».
Consciente de que puede sufrir sanciones de un gobierno que llegó a tender la sombra de la sospecha conspirativa en esta crisis sobre los medios de comunicación críticos, zanja: «Seguro que me van a decir algo pero ya no me importa nada».
En sintonía con sus declaraciones, «La Nación» recoge otros testimonios de compañeros de la cabo González: «La Fragata representa a Argentina en todo el mundo. Que la dejen en un lugar como éste o en cualquier, aunque fuera Francia, Inglaterra o donde sea… que la abandonen y la presidenta diga lo que dijo, fue una puñalada».

Se enteraron por los periódicos

Con los ánimos caldeados, el contingente de marinos también protestaba porque «nos enteramos de que nos vamos mañana –por este miércoles- porque lo leemos en los diarios o nos llaman las familias. Acá, no nos dicen nada, no sabemos si es un vuelo directo, si podemos llevar dos valijas, qué podemos llevar… ¡Es una incertidumbre de las pelotas!», protestan.
La única certeza que tenían es que embarcarían en un avión de Air France.
La odisea del buque escuela comenzó el pasado 2 de junio, fecha en la que zarpó con toda la tripulación, incluidos 36 extranjeros de países como Chile, Venezuela, Uruguay, Paraguay y Brasil.
Por primera vez en estas travesías , y van 43, se incorporó una escala en Ghana, país donde Argentina no tiene Embajada abierta. La misma se concretó el 2 de octubre.
Ese día, en el puerto de Tema, a unos 30 kilómetros al este de Accra, capital del país africano, a instancias de un juez estadounidense, el magistrado ghanés Richard Adjei Frimpong ordenó el embargo del buque. Miembro del Tribunal de Comercio de Accra, considera que la embarcación no goza de inmunidad diplomática porque Argentina renunció a ésta cuando emitió, con la garantía del Estado, la deuda que hoy reclama el fondo NML Capital Limited de Elliot Management; donde, por cierto, Ann Romney, esposa del candidato republicano a la Presidencia de EE UU, tiene invertido un millón de dólares.
El regreso de los marinos y el dispositivo o «corralito» para evitar a la prensa al que el Gobierno les intenta someter, ha hecho recordar el de los soldados argentinos que lucharon en Las Malvinas. Pero lo de Ghana, aunque podría ser un guión de cine, no es una guerra. Es solo cuestión de dinero.