lunes, diciembre 17, 2012

La afilada lengua de Cristina Fernández de Kirchner

 

Le crecen los enanos a Cristina Fernández de Kirchner. El segundo mandato de la viuda de Néstor ha quedado manchado por una profunda crisis económica, el deterioro de su imagen pública y las protestas en la calle. Pero sobre todo el suma y sigue en su cuenta de enemigos públicos es lo que ha marcado este segundo «round» político. Repsol, Rodrigo Rato, De Guindos y por último el grupo Clarín han sido víctimas de los ataques verbales de la presidenta de Argentina.

YPF y la paradoja de la estatalización no nacional

El discurso político es por naturaleza contradictorio. Más si está en manos de Cristina Fernández de Kirchner. El mes de abril el Gobierno de Argentina tomo control del 51% de las acciones de la filial de Repsol, YPF, violando leyes internacionales. «Él – Néstor Kirchner- siempre soñó con recuperar Ypf para el país», dijo Cristina. Sin embargo, en el año 1992, los Kirchner defendieron activamente la privatización YPF. Repsol no entraría hasta el 1999.
La presidenta también se justificó diciendo que aquello no era una «estatización» de la petrolera, ya que la compañía «no sería manejada por un grupo empresarial nacional ni internacional, sino por el Estado nacional». Al parecer el Estado en Argentina puede no «ser nacional ».

La crisis de Bankia suena en Argentina

Rodrigo Rato era un viejo conocido de Kirchner. El ex presidente de Bankia fue miembro del Fondo Monetario Internacional. El mismo organismo que otorgó préstamos en condiciones leoninas a Argentina y que apretó las tuercas al país por su gestión política en repetidas ocasiones. A Cristina no le falló la memoria con el estallido de la crisis de Bankia y decidió devolver el favor a Rodrigo Rato. «El presidente de ese banco, quien fuera titular del Fondo Monetario y nos dirigió parrafadas memorables a Argentina y a su modelo de crecimiento a partir de 2003, críticas furibundas», se refirió Fernández durante un acto donde anunció la concesión de microcréditos a pequeños emprendedores.

La tostada y Luis de Guindos

Rodrigo rato no es el único miembro del Partido Popular que se las ha visto con Cristina. También de Guindos recibió su ración de retórica. La presidenta aseguró haberse llevado un susto de muerte durante el desayuno, al ver a la España de 2012 reflejada en la Argentina del 2001. Pero quizá no usó los términos más adecuados al expresar su angustia. «Vi al pelado ese y se me atragantó la tostada», dijo agitando el periódico con la imagen de De Guindos en portada en uno de sus mítines. «Ustedes saben que la UE es la Unión Europea», explicó didáctica antes de continuar: «Han intervenido el Banco Central y ahí está el pelado con el dedo señalando», comentó apuntando a De Guindos.

Cristina contra Clarín

La guerra abierta del Gobierno contra el principal grupo de comunicación del país se saldó con una victoria a favor de Clarín hace solo unos días. La Ley de Medios que la presidenta puso en marcha hace ahora tres años no sería aplicada al grupo por orden de la justicia.
Los ataques verbales contra el grupo son la tónica habitual del Gobierno. Por ejemplo este verano se refirió a Clarín, como «la cadena nacional del desánimo y el temor» y aseguró que el grupo comunicativo «tenía fecha de vencimiento». La presidenta se equivocó.
La presidenta también denunció un supuesto hallazgo en las cuentas de la petrolera . Cristina Fernández acusó a un periodista de Clarín –que lo desmintió- , de recibir cohechos por valor de cuatro millones de pesos (unos 680.000 euros) la semana pasada. De momento nada se ha demostrado.

El «default técnico»

Los mercados también se comen viva a Argentina . No han pasado más que 12 años desde la última y la amenaza de otra bancarrota acorrala a Argentina. Pero Cristina lo tiene claro: «No daremos un céntimo a los fondos buitre», pronunció en un discurso hace poco. Sin embargo el juez neoyorquino, Thomas Griessa, ordenó la semana pasada a Argentina el pago a sus acreedores de 1.330 millones de dólares que deberán ser abonados el 15 de diciembre. Como saldrá la presidenta de esta sin caer en la contradicción es un misterio.

Cuando las «huelgas» son «amenazas»

El mes pasado Argentina vivió la primera huelga general desde hace una década . La presidenta, lejos de escuchar el clamor popular, respondió que a ella «no la van a quitar con amenazas» y se refirió a la huelga como «un apriete».