lunes, septiembre 09, 2013

En las villas no hubo “década ganada 

Por Jorge Lanata 

07/09/13
La semana pasada esta columna despertó una reacción tardía de La Cámpora, donde se afirmaba que yo deseo “que le vaya mal al país” y que soy “amigo y vocero de los fondos buitres”. El panfleto estaba ilustrado por un fotomontaje que me muestra como el sargento García, circula hace varios meses por Internet y parece haber sido “recuperado” por esa agrupación. A favor de no desaprovechar espacio encontré una forma de resumir el artículo del sábado pasado: Deuda Pública 2001: 144.500 millones de dólares.
Deuda Pública 2013: 240.000 millones de dólares.
Por favor, que La Cámpora explique cómo fue que nos desendeudamos.
Los revolucionarios de oficina repiten, cuarenta años después, el voluntarismo de los setenta: si la realidad no encaja es la matemática la que miente. Algo similar ocurrió con el “relato” luego del resultado de las PASO: se cayó de bruces, como se cae todo mito cuando se derrumba; de pronto los Reyes fueron los padres y no se puede volver atrás.
Algo similar sucede con los números de la pobreza: según la ONG “Un techo para mi país”, el período 2001-2011 fue el de mayor densificación histórica de villas: hay un 55,6% más. El 85,2% de las villas de la década ganada no tienen redes cloacales y el 79,9% carece de desagües pluviales. La estadística refiere sólo al GBA, donde hay 864 villas con 508.144 familias.
Subestimar la inflación provoca que el INDEC infle las tasas de crecimiento (con lo cual, como bonus track, paga más deuda a los bonistas que entraron al canje) y falsee las de pobreza. La diferencia entre el Instituto oficial y otros centros estadísticos es de nueve millones: para el gobierno hay nueve millones de pobres menos. Mientras que para el Observatorio de la Deuda Social de la UCA hay en el país casi 11 millones de pobres (un 26,9%) para el INDEC la cantidad es de 2,2 millones (5,4%). El Gobierno considera “pobres” a quienes no logran cubrir la Canasta Básica Total (CBT, que incluye alimentos, vestimenta, transporte, educación y salud), y supone que en 2012 la cubren quienes cuentan con 13 pesos por día, $ 1.588 para una familia tipo. Quienes cuentan con menos de 6 pesos por día son considerados indigentes.
El descalabro estadístico es total, y lleva a paradojas como que en Resistencia, por ejemplo, la desocupación sea igual a cero, y de apenas 1,3 en Posadas y 1,8 en Formosa. El Observatorio de la UCA y el de Datos Económicos y Sociales de la CGT que lidera Hugo Moyano casi no difieren en sus cifras de pobreza: para la CGT la pobreza llegaría al 27,2%.
La pobreza afecta al 38,8% de los chicos menores de 18 años, lo que significa que casi 4 de cada 10 chicos viven en una situación precaria. Las tasas serían aún mayores de no ser por la Asignación Universal por Hijo; si no se tuviera en cuenta la AUH o la pensión para madres de siete o más hijos, las cifras de pobreza llegarían al 42,9% y las de indigencia al 15,9%.
“El Tongui” en Lomas de Zamora y la Villa Fraga, en Chacarita, son las villas más nuevas en el kirchnerismo. El Tongui nació en 2009 cuando varias familias ocuparon un terreno municipal vecino al Camino Negro, a quince minutos del centro. Hoy tiene 120 manzanas y por lo menos cuatro mil familias. Villa Fraga empezó como un asentamiento sobre los playones de maniobras del Ferrocarril Belgrano Cargas y hoy son dos manzanas con más de 700 familias y un laberinto de pasadizos. El otro crecimiento vertiginoso sucedió en las villas 31 y 31 BIS de Retiro: fue vertical y horizontal a la vez. Hoy “la 31” es un polo de especulación inmobiliaria donde el alquiler de una pieza con baño compartido cuesta alrededor de 1.800 pesos al mes.
“En Argentina tenemos un modelo muy heterogéneo, dual, de capitalismo de desarrollo –explica a Clarín Agustín Salvia, titular del programa Observatorio de la Deuda Social Argentina–. Hemos mantenido en estas últimas décadas un capitalismo que no genera empleo e inclusión social para todos, con una parte de la población sobrante; hay varias Argentinas funcionando a distinta velocidad en el mismo territorio. En la medida en que exista esa dualidad estructural no podrán juntarse estas dos Argentinas por el simple funcionamiento de los mercados, son Argentinas que se reproducen en manera independiente una de la otra: siguen creciendo las torres en Puerto Madero, mejoran las condiciones tecnológicas de las grandes empresas, hay más venta de automóviles, incluso mejores tecnologías en el campo de los servicios pero, al mismo tiempo, sigue habiendo más vendedores ambulantes, más limpiavidrios, más changarines, más servicio doméstico, sectores de baja productividad que no aportan al crecimiento y producción integral. Para el capitalismo eso es masas sobrantes: crean sus propios empleos, crean mecanismos para garantizar su subsistencia y lo hacen en condiciones de marginalidad; esa población no es demandada por los sectores más dinámicos de la economía”.
La Cámpora no sólo dice que bajó la deuda, también afirma que se ganó la década.
Investigación: JL / María Eugenia Duffard / Amelia Cole