lunes, octubre 21, 2013

Carlos Manuel Acuña – Por María Lilia Genta / Mario Caponnetto 

Sección: Informe especial Si hubiera que definir a nuestro amigo Carlos Manuel Acuña, cuya partida nos acongoja, con una sola palabra, diríamos, sin vacilar: un patriota. Sin el menor asomo de solemnidad, sin declamaciones rimbombantes, su amor a la Argentina fluía de él naturalmente, con esa espontaneidad de los buenos hábitos firmemente arraigados.
Este amor estuvo presente siempre. No le fue ajeno ningún modo, ningún lugar donde podía expresarlo. La academia, el periodismo, artículos y libros, discursos en almuerzos y cenas en toda clase de lugares, las plazas y las acciones callejeras.
“Sin alarde y sin miedo” estuvo en todas. Amigo de sus amigos y enemigo implacable de todos los malos bichos que habitan nuestra tierra, de los peores y más peligrosos canallas. ¡Qué lo diga Verbitsky!
Con humor nunca exento de picardía matizaba y hacía soportable las meditaciones sobre la tragedia argentina.
Lo vimos por última vez el 3 de octubre en la Plaza San Martín. Apoyado en su bastón, con el mismo señorío con que entraba a disertar al COFA. Así hasta el final. Si en los últimos tiempos faltaba a algún acto testimonial, seguro porque estaba internado. Pero no por eso faltaban sus crónicas dictadas desde la cama de enfermo.
Algunos “viejos” nos sentimos desertores si no vamos a las plazas. Carlos Manuel era de estos.
Señor y patriota. Nada más y nada menos.