jueves, diciembre 14, 2017


Esta es la situación judicial de cada uno de los imputados por el proceso independentista

 

 El juez Pablo Llarena ha acordado este martes retirar las órdenes europeas de detención dictadas contra Carles Puigdemont y los exconsellers Antonio Comín, Lluís Puig, Meritxell Serret y Clara Ponsatí, todos ellos acusados de los delitos de rebelión, sedición, malversación, prevaricación y desobediencia.
Esta decisión del juez solo implica que los cinco imputados dejan de estar en búsqueda y captura en Europa, pero si regresan a España serán detenidos. La intención del magistrado instructor es evitar que la Justicia belga pueda poner condiciones a la hora de entregar a los exmiembros del Govern huidos.
En España siguen el resto de imputados por su participación en el proceso independentista. Ayer mismo, el juez del Supremo decretó mantener en prisión al exvicepresidente del Govern Oriol Junqueras, el exconseller de Interior, Joaquim Forn, y los presidentes de la ANC y Òmnium Cultural, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, al tiempo que fijó prisión eludible bajo fianza de 100.000 euros a los otros seis exconsellers que estaban en la cárcel.
Esta es la situación judicial de todos los los implicados en el «procés».
Estado judicial del «procés»
Estado judicial del «procés»-ABC

abc.es

El error independentista de la nueva serie de templarios: la gran mentira del Reino de Cataluña

En el primer episodio de «Knightfall», la hija del Rey de Francia afirma que quiere casarse con Lluis, el joven heredero del Reino de Cataluña

 

 

 


Desde el primer capítulo la nueva serie de templarios de History Channel, «Knightfall» (emitida en España por la HBO), ha mostrado que el rigor histórico le es un asunto secundario. Entre numerosas imprecisiones históricas, el primer capítulo de la ficción, que quiere emular el éxito de «Vikingos», ha brillado, sin luz, por la controvertida pretensión de uno de los personajes de ser la futura «Reina de Cataluña».
En concreto, la serie radiografía la corte del Rey Felipe de Francia, donde se movían a sus anchas los caballeros templarios y donde hallaron su perdición. Empobrecida la Corona, el Monarca francés deposita en el primer capítulo sus esperanzas para recuperar influencia internacional en el matrimonio de su primogénita, Isabel, con algún gran príncipe europeo. No obstante, la joven afirma sin pudor que quiere casarse por amor y, a pesar de que una oferta de la Casa Real de Inglaterra está sobre la mesa, prefiere contraer matrimonio con un príncipe con el que lleva meses carteándose: el príncipe Lluís, el sucesor de ¡El Reino de Cataluña!
Una imprecisión histórica que provocó risas en la emisión del capítulo ante la prensa española y que se alimenta de la mitología creada por el nacionalismo catalán. Como explica Enric Ucelay-Da Cal, catedrático de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona: «A pesar de la tendencia de los historiadores nacionalistas catalanes de retorcer la naturaleza "catalana-aragonesa" de la Corona de Aragón, nunca ha existido nada, en la historia medieval, y mucho menos en los tiempos modernos, que pudiera considerarse ni de lejos un embrión del Estado catalán, excepto en las imaginaciones más románticas y soñadoras». El Reino de Cataluña es una completa ficción, tanto como los cacareados Países Catalanes.
Los grupos independentistas tuvieron así que retorcer y distorsionar la naturaleza «catalana-aragonesa» de la Corona de Aragón
Frente a la incapacidad para encontrar un germen de nación catalana, la mitología romántica acuñó a finales del siglo XIX el término Países Catalanes (o Gran Cataluña). Pero lo que era originalmente una simple denominación de carácter lingüístico, se convirtió en boca de los nacionalistas en una especie de tierra prometida, cuya historia han intentado solapar sobre la de la Corona de Aragón.
Los grupos independentistas han retorcido y distorsionado con este fin la naturaleza «catalana-aragonesa» de la Corona de Aragón, el conjunto de reinos que estuvieron sometidos al Rey de Aragón, entre los siglos XII y XV, donde se encontraban no solo el territorios de lengua catalana, sino también otras reinos como por ejemplo la propia Aragón, Valencia parcialmente, Sicilia, Córcega, Cerdeña, Nápoles y los ducados de Atenas y Neopatria.

La verdadera historia medieval de Cataluña

La zona que hoy corresponde a la comunidad autonómica de Cataluña estuvo desde el siglo XII unida al Reino de Aragón y solo durante un breve periodo fue un ente propio, incluso entonces dependiente de otros reinos. Así, tras el colapso de la Hispania Visigoda –que se extendía por prácticamente toda la Península Ibérica– y la invasión musulmana en el 718 d.C, el Imperio carolingio estableció una marca defensiva como frontera meridional con Al-Ándalus. Esto supuso la ocupación por los francos durante el último cuarto del siglo VIII de las actuales comarcas pirenaicas, de Gerona y, en el 801, de Barcelona. Este antiguo territorio visigodo se organizó políticamente en diferentes condados dependientes del rey franco.


Supuesto origen del escudo del condado de Barcelona (Real Academia Catalana de Bellas Artes)
Conforme el poder central del Imperio se debilitaba en el siglo X, los condados catalanes, que estaban vertebrados por Barcelona, Gerona y Osona, fueron progresivamente desvinculándose de los francos. En el año 987, el conde Borrell II fue el primero en no prestar juramento al monarca de la dinastía de los Capetos, pero se sometió en vasallaje al poderoso Califato de Córdoba. En este punto, las leyendas nacionalistas sitúan erróneamente al noble Wifredo «el Velloso» –el último conde de Barcelona designado por la monarquía franca– como el artífice, no ya de la independencia de los condados catalanes, sino del nacimiento de Cataluña y sus símbolos.
En el siglo XII, el conde Ramón Berenguer IV se casó con Petronila de Aragón conforme al derecho aragonés, es decir, en un tipo de matrimonio donde el marido se integraba a la casa principal como un miembro de pleno derecho. El acuerdo supuso la unión del condado de Barcelona y del Reino de Aragón en la forma de lo que luego fue conocido como Corona de Aragón. En un contexto de alianzas medievales, la asociación de ambos territorios no fue, pues, el fruto de una fusión ni de una conquista, sino el resultado de una unión dinástica pactada entre la Casa de Aragón y la poseedora del Condado de Barcelona. De hecho, originalmente los territorios que formaron la Corona mantuvieron por separado sus leyes, costumbres e instituciones. A lo largo del segundo cuarto del siglo XIII, se incorporaron a esta Corona las Islas Baleares y Valencia. Este último territorio, el Reino de Valencia, pasó a convertirse en un reino con sus propias Cortes y fueros.

San Juan de la Cruz, 14 de diciembre – ZENIT – Espanol


«Figura señera de la Orden carmelita. Gran asceta, místico y poeta, insigne doctor de la Iglesia. Admirado por creyentes y no creyentes. Juan Pablo II lo eligió para realizar su tesis doctoral y lo declaró patrono de los poetas».



La admirable existencia de Juan de Yepes –este excepcional carmelita, aclamado en el mundo entero, considerado con toda propiedad «el más grande de los poetas de lengua castellana»– es una heroica gesta de amor a Dios desde el principio hasta el fin de la misma. La ascética tiene en él a uno de los preclaros ejemplos de lo que significa la entrega genuina; es una de las figuras más representativas de la mística que han pasado por esta sección de ZENIT. Creyó a pies juntillas que todo aquel que ofrece su vida por Cristo la salva, y no se arredró haciendo de su acontecer un admirable compendio de renuncias y sacrificios amén de sufrir el desdén de algunos de los suyos. Dios le alumbró siempre, y en particular, en el momento más álgido de su oscuridad.
Sus padres, Gonzalo de Yepes y Catalina Álvarez, tejedores de profesión y residentes en Fontiveros, Ávila, España, recibieron con gozo a este segundo de los tres hijos que conformarían la familia, cuando nació en 1542. Su padre y su hermano sucumbieron a causa del hambre. Una gran y trágica escuela para el santo. Al enviudar Catalina, quedaron en una situación económica de gran precariedad, y para tratar de contrarrestarla, primeramente se estableció con sus hijos en Arévalo, Ávila, y después en Medina del Campo, Valladolid. Gracias a la caridad ajena, Juan pudo formarse en el colegio de los Niños de la Doctrina, a cambio de prestar su ayuda en la misa, entierros, oficios, y pedir limosna. En 1551 la generosidad de otras caritativas personas le permitió continuar estudios en el colegio de los jesuitas. Tenía que hacer un hueco para trabajar en el hospital de las Bubas, donde se atendían a los afectados por enfermedades venéreas, hasta que decidió convertirse en carmelita. De haber continuado con los jesuitas posiblemente hubiera tenido otras opciones más ventajosas para él y para su familia, pero tomó otra vía, la que estaba destinada para él.
A sus 21 años había sido un alumno ejemplar y tenía la base idónea para ingresar en la universidad salmantina. Era profeso cuando comenzó sus estudios en ella en 1564. Allí contó con excepcionales profesores de la talla de Francisco de Vitoria, fray Luís de León y Melchor Cano, entre otros, y tres años más tarde se convirtió en un consumado bachiller en Artes. El año 1564 fue significativo en su vida. Aparte de haber sido prefecto de estudiantes, fue ordenado sacerdote y conoció a santa Teresa de Jesús. Hacía años que practicaba severas mortificaciones corporales iniciadas siendo alumno de los jesuitas, y al ingresar en la Orden carmelita pidió permiso para continuar realizándolas. Hombre de intensa oración, amaba tanto la soledad que, en un momento dado, no descartó ser cartujo. Ya llevaba grabado en su espíritu la preciada convicción que nos ha legado: «A la tarde te examinarán en el amor; aprende a amar como Dios quiere ser amado y deja tu condición».
La santa de Ávila, que había oído hablar de su virtud, lo reclamó para que le ayudase en la reforma carmelitana que pensaba llevar a cabo. Él, que había tomado el nombre de Juan de Matías, lo reemplazó entonces por Juan de la Cruz. Muy impresionada al conocerlo, Teresa no tuvo duda de que estaba ante un santo. Él la acompañó y fueron parejos en la heroica entrega y ardor apostólico. Juan dejó el reguero de su amor a Dios en Castilla y Andalucía, así como un futuro espléndido en Salamanca, que hubiera acogido con gusto su sabiduría. Fundó en Valladolid, Duruelo, Mancera y Pastrana, ostentando oficios de subprior y maestro de novicios. Fue rector en Alcalá de Henares, vicario y confesor de las carmelitas del monasterio abulense de la Encarnación, a petición de santa Teresa, entre otras misiones relevantes.
Sus propios hermanos se levantaron contra el celo apostólico del santo, resistiéndose a una reforma que solo pretendía conquistar una mayor fidelidad al carisma. En un entramado de secretas ambiciones y resentimientos, fue apresado y recluido en un minúsculo e inhóspito lugar durante nueve meses, manteniéndole en inenarrables y pésimas condiciones. Sufrió de forma indecible física y espiritualmente. La soledad y la oscuridad en su espíritu, combatida con férrea confianza en la divina Providencia, fueron el germen del incomparable Cántico Espiritual. Ebrio de amor divino trataba de condensar en su prodigioso verbo la pasión que le consumía: «¿Adónde te escondiste, Amado, y me dejaste con gemido? Como el ciervo huiste, habiéndome herido; salí tras ti clamando, y eras ido»… Previendo una muerte inminente, recibió el consuelo del cielo y, con él, la libertad, que obtuvo evadiéndose de noche, a escondidas, de sus guardianes: sus hermanos.
Reforzado en su experiencia mística y determinación a dar a conocer al único Dios Amor, se trasladó a Beas de Segura, Jaén, donde siguió ayudando a las carmelitas. Allí entabló fraterna amistad con la religiosa Ana de Jesús. Luego fundó un colegio en Baeza, y prosiguió su incansable recorrido por Granada y Córdoba, donde estableció otro convento en 1586. Todo se le quedaba corto para entregárselo a Cristo. La sed de sufrimiento para asemejarse a Él ardía dentro de sí: «Padecer, Señor, y ser menospreciado por Vos». Vio realizado este anhelo.
Tras nuevo convulso capítulo en su Orden, mientras se hallaba destinado en Segovia lo despojaron de sus misiones y lo exiliaron a México. No llegó a marcharse. Viajó a La Peñuela camino de Andalucía. Enfermó y lo trasladaron a Úbeda, donde fue tratado con impávida frialdad por su prior, siendo mal atendido desde el punto de vista médico. De modo que este gran místico, poeta genial de Dios, murió a los 49 años la madrugada del 14 de diciembre de 1591. Clemente X lo beatificó el 25 de enero de 1675. Benedicto XIII lo canonizó el 27 de diciembre de 1726. Pío XI lo declaró doctor de la Iglesia en 1926, y Juan Pablo II patrono de los poetas en 1993. Sigue retumbando el eco de su amor, junto al Cántico, en el resto de sus obras: la Noche oscura, Llama de amor viva y Subida del Monte Carmelo, entre otras.

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Expresiones de repudio ante un nuevo agravio a la Virgen María


Villa Mercedes (San Luis) (AICA):
Numerosas personas expresaron su repudio ante un nuevo agravio contra la Virgen María protagonizado por militantes de la comunidad LGBT que, el 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, realizaron una “parodia del aborto” de la Madre de Dios durante una marcha por la ciudad sanluiseña de Villa Mercedes.



Numerosas personas expresaron su repudio ante una nueva blasfemia contra la Virgen María protagonizada por militantes de la comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales) que, el 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, realizaron una “parodia del aborto” de la Madre de Dios durante una marcha por la ciudad sanluiseña de Villa Mercedes.
El incidente se produjo en momentos en que el presbítero Ignacio Daminatto celebra misa por la festividad mariana en la parroquia Nuestra Señora de la Merced.
“Con mucho dolor, hoy en la misa de nuestra querida Madre María Santísima en su Inmaculada Concepción, fuimos testigos de la marcha del ‘orgullo disidente’ (Comunidad LGBT) con carteles lamentablemente burlescos y parodiando la Inmaculada imagen de nuestra Madre”, escribió el sacerdote en la página que la parroquia tiene en la red social Facebook.
“Esta clase de conductas muestran la verdadera cara de nuestra sociedad, que pide respeto y tolerancia pero son incapaces de respetar la fe de cada uno de nosotros”, sostuvo.
El padre Daminatto advirtió que “como hermanos en Cristo e hijos de la Santísima Virgen, no podemos quedarnos al margen de esta lucha, sino ser parte de ella, defendiendo la VIDA, y nuestra FE, hay que poner un ALTO a todos estos ULTRAJES”.
Asimismo, invitó a rezar por “la conversión” de quienes protagonizaron este hecho y defender “el nombre de nuestro Señor con la palabra, como hijos de Dios somos llamados a luchar en esta causa, según los santos Evangelios”.
“Las intenciones del grupo fueron claras desde el principio al marchar en esta fecha tan especial para nosotros, ridiculizar a nuestra MADRE, unámonos en oración para que cesen estos actos de VIOLENCIA contra nuestra Santa Madre Iglesia, y confiemos en que nuestras autoridades puedan instrumentalizar alguna ordenanza o decreto para que este acto realmente vergonzoso no vuelva a repetirse nunca más en nuestra querida ciudad, ni en nuestra amada provincia”, aseveró.
El sacerdote convocó a una jornada de desagravio, reparación y oración, y pidió “no responder con odio, pero sí exigir que se respete a nuestra Santa Madre”.
El intendente de Villa Mercedes, Mario Raúl Merlo, se comprometió a “instrumentar todos los medios que estén a mi alcance para que no se repita la agresión hacia ningún credo, ningún grupo social”.
Antecedente reciente
A fines de noviembre, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) emitió un dictamen respecto de la actuación realizada por un grupo de jóvenes el 8 de marzo pasado, frente a la catedral Nuestra Señora de la Encarnación, de San Miguel de Tucumán, en la que una mujer representó a la Virgen María abortando un bebé.
Fue “un acto de ataque y ofensa hacia los cristianos, particularmente los católicos, excediendo el marco de simple crítica a determinadas posturas de la Iglesia Católica”, enfatizó en la decisión.+

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EVANGELIO DEL DIA




San Juan de la Cruz, presbítero y doctor de la Iglesia
Memoria de san Juan de la Cruz, presbítero de la Orden de los Carmelitas y doctor de la Iglesia, el cual, por consejo de santa Teresa, fue el primero de los hermanos que emprendió la reforma de la Orden, empeño que sostuvo con muchos trabajos, obras y duras tribulaciones, y, como lo demuestra en sus escritos, «buscando una vida escondida en Cristo y quemado por la llama de su amor, subió al monte de Dios por la noche oscura». Descansando finalmente en el Señor, en Úbeda, lugar de la provincia española de Jaén.
Gonzalo de Yepes pertenecía a una buena familia de Toledo, pero como se casó con una joven de clase inferior, fue desheredado por sus padres y tuvo que ganarse la vida como tejedor de seda. A la muerte de Gonzalo, su esposa, Catalina Álvarez, quedó en la miseria y con tres hijos. Juan, que era el menor, nació en Fontiveros, en Castilla la vieja, en 1542. Asistió a una escuela de niños pobres en Medina del Campo y empezó a aprender el oficio de tejedor, pero como no tenía aptitudes, entró más tarde a trabajar como criado del director del hospital de Medina del Campo. Así pasó siete años. Al mismo tiempo que continuaba sus estudios en el colegio de los jesuitas, practicaba rudas mortificaciones corporales. A los veintiún años, tomó el hábito en el convento de los carmelitas de Medina del Campo. Su nombre de religión era Juan de San Matías. Después de hacer la profesión, pidió y obtuvo permiso para observar la regla original del Carmelo, sin hacer uso de las mitigaciones que varios Pontífices habían aprobado y eran entonces cosa común en todos los conventos. San Juan hubiese querido ser hermano lego, pero sus superiores no se lo permitieron. Tras haber hecho con éxito sus estudios de teología, fue ordenado sacerdote en 1567. Las gracias que recibió con el sacerdocio le encendieron en deseos de mayor retiro, de suerte que llegó a pensar en ingresar en la Cartuja.
Santa Teresa fundaba por entonces los conventos de la rama reformada de las carmelitas. Cuando oyó hablar del hermano Juan, en Medina del Campo, la santa se entrevistó con él, quedó admirada de su espíritu religioso y le dijo que Dios le llamaba a santificarse en la orden de Nuestra Señora del Carmen. También le refirió que el prior general le había dado permiso de fundar dos conventos reformados para hombres y que él debía ser su primer instrumento en esa gran empresa. Poco después, se llevó a cabo la fundación del primer convento de carmelitas descalzos, en una ruinosa casa de Duruelo. San Juan entró en aquel nuevo Belén con perfecto espíritu de sacrificio. Unos dos meses después, se le unieron otros dos frailes. Los tres renovaron la profesión el domingo de Adviento de 1568, y nuestro santo tomó el nombre de Juan de la Cruz. Fue una elección profética. Poco a poco se extendió la fama de ese oscuro convento, de suerte que Santa Teresa pudo fundar al poco tiempo otro en Pastrana y un tercero en Mancera, a donde trasladó a los frailes de Duruelo. En 1570, se inauguró el convento de Alcalá, que era a la vez colegio de la Universidad; san Juan fue nombrado rector. Con su ejemplo, supo inspirar a sus religiosos el espíritu de soledad, humildad y mortificación. Pero Dios, que quería purificar su corazón de toda debilidad y apego humanos, le sometió a las más severas pruebas interiores y exteriores. Después de haber gozado de las delicias de la contemplación, san Juan se vio privado de toda devoción sensible. A ese período de sequedad espiritual se añadieron la turbación, los escrúpulos y la repugnancia por los ejercicios espirituales. En tanto que el demonio le atacaba con violentas tentaciones, los hombres le perseguían con calumnias. La prueba más terrible fue sin duda la de los escrúpulos y desolación interior, que el santo describe en «La Noche Oscura del Alma». A esto siguió un período todavía más penoso de oscuridad, sufrimiento espiritual y tentaciones, de suerte que san Juan se sentía como abandonado por Dios. Pero la inundación de luz y amor divinos que sucedió a esta prueba, fue el mejor premio de la paciencia con que la había soportado el siervo de Dios. En cierta ocasión, una mujer muy atractiva tentó descaradamente a san Juan. En vez de emplear el tizón ardiente, como lo había hecho santo Tomás de Aquino en una ocasión semejante, Juan se valió de palabras suaves para hacer comprender a la pecadora su triste estado. El mismo método empleó en otra ocasión, aunque en circunstancias diferentes, para hacer entrar en razón a una dama de temperamento tan violento, que el pueblo le había dado el apodo de «Roberto el diablo».
En 1571, Santa Teresa asumió por obediencia el oficio de superiora en el convento no reformado de la Encarnación de Avila y llamó a su lado a san Juan de la Cruz para que fuese su director espiritual y su confesor. La santa escribió a su hermana: «Está obrando maravillas aquí. El pueblo le tiene por santo. En mi opinión, lo es y lo ha sido siempre». Tanto Ios religiosos como los laicos buscaban a san Juan, y Dios confirmó su ministerio con milagros evidentes. Entre tanto, surgían graves dificultades entre los carmelitas descalzos y los mitigados. Aunque el superior general había autorizado a santa Teresa a emprender la reforma, los frailes antiguos la consideraban como una rebelión contra la orden; por otra parte, debe reconocerse que algunos de los descalzos carecían de tacto y exageraban sus poderes y derechos. Como si eso fuera poco, el prior general, el capítulo general y los nuncios papales, daban órdenes contradictorias. Finalmente, en 1577, el provincial de Castilla mandó a san Juan que retornase al convento de Medina del Campo. El santo se negó a ello, alegando que había sido destinado a Ávila por el nuncio del papa. Entonces el provincial envió un grupo de hombres armados, que irrumpieron en el convento de Ávila y se llevaron a san Juan por la fuerza. Sabiendo que el pueblo de Ávila profesaba gran veneración al santo, le trasladaron a Toledo. Como Juan se rehusase a abandonar la reforma, le encerraron en una estrecha y oscura celda y le maltrataron increíblemente. Ello demuestra cuán poco había penetrado el espíritu de Jesucristo en aquellos que profesaban seguirlo. La celda de san Juan tenía unos tres metros de largo por dos de ancho. La única ventana era tan pequeña y estaba tan alta, que el santo, para leer el oficio, tenía que ponerse de pie sobre un banquillo. Por orden de Jerónimo Tostado, vicario general de los carmelitas de España y consultor de la Inquisición, se le golpeó tan brutalmente, que conservó las cicatrices hasta la muerte. Lo que sufrió entonces san Juan coincide exactamente con las penas que describe santa Teresa en la «Sexta Morada»: insultos, calumnias, dolores físicos, angustia espiritual y tentaciones de ceder. Más tarde dijo: «No os extrañe que ame yo mucho el sufrimiento. Dios me dio una idea de su gran valor cuando estuve preso en Toledo». Los primeros poemas de san Juan que son como una voz que clama en el desierto, reflejan su estado de ánimo:

¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.
El prior Maldonado penetró la víspera de la Asunción en aquella celda que despedía un olor pestilente bajo el tórrido calor del verano y dio un puntapié al santo, que se hallaba recostado, para anunciarle su visita. San Juan le pidió perdón, pues la debilidad le había impedido levantarse en cuanto lo vio entrar.

-Parecíais absorto. ¿En qué pensábais? -le dijo Maldonado.
-Pensaba yo en que mañana es fiesta de Nuestra Señora y sería una gran felicidad poder celebrar la misa -replicó Juan.
-No lo haréis mientras yo sea superior -repuso Maldonado.
En la noche del día de la Asunción, la Santísima Virgen se apareció a su afligido siervo, y le dijo: «Sé paciente, hijo mío; pronto terminará esta prueba». Algunos días más tarde se le apareció de nuevo y le mostró, en visión, una ventana que daba sobre el Tajo: «Por allí saldrás y yo te ayudaré». En efecto, a los nueve meses de prisión, se concedió al santo la gracia de hacer unos minutos de ejercicio. Juan recorrió el edificio en busca de la ventana que había visto. En cuanto la hubo reconocido, volvió a su celda. Para entonces ya había comenzado a aflojar las bisagras de la puerta. Esa misma noche consiguió abrir la puerta y se descolgó por una cuerda que había fabricado con sábanas y vestidos. Los dos frailes que dormían cerca de la ventana no le vieron. Como la cuerda era demasiado corta, San Juan tuvo que dejarse caer a lo largo de la muralla hasta la orilla del río, aunque felizmente no se hizo daño. Inmediatamente, siguió a un perro que se metió en un patio. En esa forma consiguió escapar. Dadas las circunstancias, su fuga fue casi un milagro.
El santo se dirigió primero al convento reformado de Beas de Segura y después pasó a la ermita cercana de Monte Calvario. En 1579, fue nombrado superior del colegio de Baeza y, en 1581, fue elegido superior de Los Mártires, en las cercanías de Granada. Aunque era el fundador y jefe espiritual de los carmelitas descalzos, en esa época participó poco en las negociaciones y sucesos que culminaron con el establecimiento de la provincia separada de Los Descalzos, en 1580. En cambio, se consagró a escribir las obras que han hecho de él un doctor de teología mística en la Iglesia. La doctrina de san Juan es plenamente fiel a la tradición antigua: el fin del hombre en la tierra es alcanzar la perfección de la caridad y elevarse a la dignidad de hijo de Dios por el amor; la contemplación no es por sí misma un fin, sino que debe conducir al amor y a la unión con Dios por el amor y, en último término, debe llevar a la experiencia de esa unión a la que todo está ordenado. «No hay trabajo mejor ni más necesario que el amor», dice el santo. «Hemos sido hechos para el amor», «el único instrumento del que Dios se sirve es el amor», «así como el Padre y el Hijo están unidos por el amor, así el amor es el lazo de unión del alma con Dios». El amor lleva a las alturas de la contemplación, pero como el amor es producto de la fe, que es el único puente que puede salvar el abismo que separa a nuestra inteligencia de la infinitud de Dios, la fe ardiente y vívida es el principio de la experiencia mística. San Juan no se cansó nunca de inculcar esa doctrina tradicional con su estilo maravilloso y sus ardientes palabras.
Sin embargo, el santo era hijo de su tiempo, como lo muestra un dibujo que hizo como proyecto para una «crucifixión», y que se conserva en el convento de Avila. En algunos casos las mortificaciones que practicaba rayaban en la exageración. Por ejemplo, sólo dormía unas dos o tres horas y pasaba el resto de la noche orando ante el Santísimo Sacramento. Solía pedir a Dios tres cosas: que no dejase pasar un solo día de su vida sin enviarle sufrimientos, que no le dejase morir en el cargo de superior y que le permitiese morir en la humillación y el desprecio. Con su confianza en Dios (llamaba a la divina Providencia el patrimonio de los pobres), obtuvo milagrosamente en algunos casos provisiones para sus monasterios. Con frecuencia estaba tan absorto en Dios, que debía hacerse violencia para atender los asuntos temporales. Su amor de Dios hacía que su rostro brillase en muchas ocasiones, sobre todo al volver de celebrar la misa. Su corazón era como una ascua ardiente en su pecho, hasta el punto de que llegaba a quemarle la piel. Su experiencia en las cosas espirituales, a la que se añadía la luz del Espíritu Santo, hacían de él un consumado maestro en materia de discreción de espíritus, de modo que no era fácil engañarle diciéndole que algo procedía de Dios.
Después de la muerte de santa Teresa, ocurrida en 1582, se hizo cada vez más pronunciada una división entre los descalzos. San Juan apoyaba la política de moderación del provincial, Jerónimo de Castro, en tanto que el P. Nicolás Doria, que era muy extremo, pretendía independizar absolutamente a los descalzos de la otra rama de la orden. El P. Nicolás fue elegido provincial, y el capítulo general nombró a san Juan vicario de Andalucía. El santo se consagró a corregir ciertos abusos, especialmente los que procedían del hecho de que los frailes tuviesen que salir del monasterio a predicar. El santo opinaba que la vocación de los descalzos era esencialmente contemplativa. Ello provocó la oposición contra él. San Juan fundó varios conventos y, al expirar su período de vicario, fue nombrado superior de Granada. Entre tanto, la idea del P. Nicolás había ganado mucho terreno y el capítulo general que se reunió en Madrid en 1588, obtuvo de la Santa Sede un breve que autorizaba una separación aún más pronunciada entre los descalzos y los mitigados. A pesar de las protestas de algunos, se privó al venerable P. Jerónimo Gracián de toda autoridad y se nombró vicario general al P. Doria. La provincia se dividió en seis regiones, cada una de las cuales nombró a un consultor para ayudar al P. Gracián en el gobierno de la congregación. San Juan fue uno de los consultores. La innovación produjo grave descontento, sobre todo entre las religiosas. La venerable Ana de Jesús, que era entonces superiora del convento de Madrid, obtuvo de la Santa Sede un breve de confirmación de las constituciones, sin consultar el asunto con el vicario general. Finalmente, se llegó a un compromiso en ese asunto. Sin embargo, en el capítulo general de Pentecostés de 1591, san Juan habló en defensa del P. Gracián y de las religiosas. El P. Doria, que siempre había creído que el santo estaba aliado con sus enemigos, aprovechó la ocasión para privarle de todos sus cargos y le envió como simple fraile al remoto convento de La Peñuela. Allí pasó san Juan algunos meses, entregado a la meditación y la oración en las montañas, «porque tengo menos materia de confesión cuando estoy entre las peñas que cuando estoy entre los hombres».
Pero no todos estaban dispuestos a dejar en paz al santo, ni siquiera en aquel rincón perdido. Siendo vicario provincial, san Juan, durante la visita del convento de Sevilla, había llamado al orden a dos frailes y había restringido sus licencias de salir a predicar. Por entonces, los dos frailes se sometieron, pero su consultor de la congregación recorrió toda la provincia tomando informes sobre la vida y conducta de san Juan, lanzando acusaciones contra él y afirmando que tenía pruebas suficientes para hacerle expulsar de la Orden. Muchos de los frailes traicionaron la amistad del santo, temerosos de verse comprometidos, y quemaron sus cartas para no caer en desgracia. En medio de esa tempestad san Juan cayó enfermo. El provincial le mandó salir del convento de Peñuela y le dio a escoger entre el de Baeza y el de Ubeda. El primero de esos conventos estaba mejor provisto y tenía por superior a un amigo del santo. En el otro era superior el P. Francisco, a quien san Juan había corregido junto con el P. Diego. Ese fue el convento que escogió. La fatiga del viaje empeoró su estado y le hizo sufrir mucho. Con gran paciencia, se sometió a varias operaciones. El indigno superior le trató inhumanamente, prohibió a los frailes que le visitasen, cambió al enfermero porque le atendía con cariño, sólo le permitía comer los alimentos ordinarios y ni siquiera le daba los que le enviaban algunas personas de fuera. Cuando el provincial fue a Úbeda y se enteró de la situación, hizo cuanto pudo por san Juan y reprendió tan severamente al P. Francisco, que éste abrió los ojos y se arrepintió. Después de tres meses de sufrimientos muy agudos, el santo falleció el 14 de diciembre de 1591. Para entonces, no se había disipado todavía la tempestad que la ambición del P. Nicolás y el espíritu de venganza del P. Diego habían provocado contra él en la congregación de la que había sido cofundador y cuya vida había sido el primero en llevar.
La muerte del santo trajo consigo la revalorización de su vida, y tanto el clero como los fieles acudieron en masa a sus funerales. Sus restos fueron trasladados a Segovia, pues en dicho convento había sido superior por última vez. Fue canonizado en 1726. San Juan de la Cruz no fue un sabio, si se le compara con otros doctores. Pero santa Teresa veía en él un alma muy pura, a la que Dios había comunicado grandes tesoros de luz y cuya inteligencia había sido enriquecida por el cielo. Los escritos del santo justifican plenamente este juicio de santa Teresa, particularmente los poemas de la «Subida al Monte Carmelo», la «Noche Oscura del Alma», la «Llama Viva de Amor» y el «Cántico Espiritual», con sus respectivos comentarios. Así lo reconoció la Iglesia en 1926, al proclamar a san Juan de la Cruz Doctor de la Iglesia por sus obras místicas. La doctrina de san Juan se resume en el amor del sufrimiento y el completo abandono del alma en Dios. Ello le hizo muy duro consigo mismo; en cambio, con los otros era bueno, amable y condescendiente. Por otra parte, el santo no ignoraba ni temía las cosas materiales, puesto que dijo: «Las cosas naturales son siempre hermosas; son como las migajas de la mesa del Señor». San Juan de la Cruz vivió la renuncia completa que predicó tan persuasivamente. Pero, a diferencia de otros menores que él, fue «libre, como libre es el espíritu de Dios». Su objetivo no era la negación y el vacío, sino la plenitud del amor divino y la unión sustancial del alma con Dios. «Reunió en sí mismo la luz extática de la Sabiduría Divina con la locura estremecida de Cristo despreciado».
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

Oremos
Oh Dios, que inspiraste a San Juan un amor extraordinario a la cruz y a la renuncia de sí mismo, concédenos seguir intensamente su ejemplo, para alcanzar la gloria eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Derecho a réplica

Sr. Director:
Derecho a réplica:
En la edición de Clarín del día 06 de diciembre aparece un artículo firmado por el ex senador Eduardo Menem bajo el título “La última rebelión militar, 27 años después”. En él se expresan una serie de inexactitudes y se falta a la verdad deliberada y mal intencionadamente al calificar el pronunciamiento de “intentona golpista” y de “asesinatos” a las muertes ocurridas, lo cual constituye el motivo de la presente solicitud de derecho a réplica.
Entre las inexactitudes, por cierto las menos graves y que pueden atribuirse a una involuntaria confusión, aunque parezca mentira, el ex senador le atribuye al coronel Seineldín el grado de general y al teniente coronel Rico el de coronel, como si en un acto fallido estuviese en total sintonía con aquellos que pensamos que, sin dudas, ambos merecían esos ascensos por todo lo que han hecho por nuestra Patria y por las Fuerzas Armadas.
Pero lo más grave de todo es la insistencia deliberada en desconocer el fallo de los jueces en su sentencia y su fundamentación que sobre el golpe de estado dijeron: “…que el mismo no existió ni siquiera en grado de tentativa…. “… no ha quedado acreditado así, que se pretendiese un golpe de estado, mediante el derrocamiento de alguno de los poderes públicos del gobierno nacional, ni mucho menos con el fin de cambiar de modo permanente el sistema democrático de gobierno, extremos que no encuentran sustento alguno en las constancias fácticas de este juicio”… (parte V fojas2842 vta).  
Y respecto de las muertes acontecidas y que falsamente el ex senador califica de asesinatos, la Cámara Federal concluyó que: “Ninguna de las declaraciones presentadas en la audiencia, ni las prevenciones militares, peritajes médicos y balísticos permiten una reconstrucción certera del modo en que se produjo el derramamiento de sangre… casi todos los testigos que relataron haber escuchado los disparos de la Plaza de Armas, manifestaron que correspondían a ráfagas y/o sonidos característicos del combate de encuentro”. (Foja 2743 vta.). A esto habría que agregar que en el combate de encuentro de referencia, también falleció el cabo 1ro Rolando Daniel Morales que era subalterno y subordinado de los dos jefes caídos en ese lugar pero que respondía a las tropas que se habían pronunciado militarmente. O la muerte del Sargento Guillermo Verdes quien fue víctima de un francotirador leal a la conducción del Ejército, que lo mató con un disparo ejecutado desde el edificio del Ministerio de Defensa. Siguiendo el razonamiento falaz de Eduardo Menem habría que concluir que las muertes de los leales fueron asesinatos, mientras que las de los suboficiales “carapintadas”, fueron, en las mismas circunstancias de tiempo y lugar, muertes producidas en combate…¡¡¡… Pero por favor…
Por si lo expresado no bastara, cabría agregar que los Jueces de la Cámara Federal que nos condenaron a largos años de prisión (en mi caso 18años), en los fundamentos de la sentencia, consignaron como atenuante, entre otros: “Haber obrado por sentimientos de elevado valor moral y social”. (Fojas 2863 a 2868 vta.).
En síntesis, debo decir que entiendo que el señor ex senador intente defender y justificar las acciones de gobierno de su hermano Carlos –del que él formó parte y tuvo importante responsabilidad– que, al decir de gran parte de los argentinos, sin dudas ha sido de los más corruptos y entreguistas de la historia política de nuestro país, pero ello no lo habilita para faltar a la verdad con gravísimas acusaciones.
Más le valdría al ex senador guardarse sus palabras para defenderse él y su hermano cuando las denuncias de traición a la Patria por los tratados de Madrid de 1990 lleguen a manos de un juez patriota y los cite para rendir cuentas de semejantes felonías.
Más le valdría que cuando se investigue a fondo las reales causas de la indefensión, desguase y desnaturalización de las Fuerzas Armadas, de Seguridad y Policiales de la Nación, no lo hagan co responsable de su destrucción moral y material.
¡Por Dios y por la Patria!

Hugo Reinaldo Abete
Ex Mayor E.A.

Irán confirmó que el pacto con Cristina Kirchner se firmó para levantar las alertas rojas de Interpol contra los acusados por AMIA

Clarin.com



Lo comunicó oficialmente en una carta enviada por el gobierno de Teherán. Reveló también que el pacto estuvo vigente. Por el Memorándum, antes de su muerte, Nisman denunció a Cristina Kirchner por traición a la patria.


El canciller Jorge Faurie recibió el 4 de noviembre una carta oficial de su par iraní, Mohammad Javad Zarif, en la que el diplomático le informa que el Memorándum de Entendimiento entre la Argentina e Irán por la Causa AMIA llegó a ponerse en vigencia y sostiene que el texto del acuerdo implicaba el levantamiento de las alertas rojas de Interpol que pedían la captura internacional de los iraníes acusados por la voladura de la mutual judía en 1994.
En la carta enviada a Faurie, el gobierno de Irán relata que “...inmediatamente después de la firma del memorándum, los entonces ministros de Exteriores de Irán y la Argentina, cumpliendo con el artículo 7 del mismo, remitieron una carta conjunta al Secretario General de Interpol refiriéndose al acuerdo alcanzado entre los dos países para colaborar a nivel bilateral, solicitaron a Interpol poner fin a las obligaciones de esa institución con respecto a la causa AMIA”.

La carta de Irán que confirma el pacto con Cristina Kirchner por AMIA (I).

La carta de Irán que confirma el pacto con Cristina Kirchner por AMIA (II).



El artículo 7 del Memorándum decía que “este acuerdo, luego de ser firmado, será remitido conjuntamente por ambos cancilleres al Secretario General de Interpol en cumplimiento a requisitos exigidos por Interpol con relación a este caso”.
La carta, a cuya traducción y texto original accedió Clarín, da por tierra con las argumentaciones de Cristina Kirchner y de su ex canciller Héctor Timerman -la primera con pedido de detención suspendido por su fueros parlamentarios y el segundo detenido en su domicilio- para defender su papel en el Memorándum. Cristina y Timerman siempre negaron que uno de los objetivos del pacto con Irán haya sido el levantamiento de los pedidos de captura internacional de los cinco ciudadanos iraníes -tres de ellos ex funcionarios del régimen de Teherán- acusados por la justicia argentina de participar del atentado.
Ese mismo punto fue la base de la acusación del juez Claudio Bonadio, que la semana pasada pidió el desafuero y la captura de la senadora Kirchner, dictó la prisión domiciliaria de Timerman, y encarceló al ex secretario Legal y Técnico del kirchnerismo, Carlos Zannini, al ex funcionario Luis D’Elía, al ex jefe de Quebracho Fernando Esteche y al operador iraní Jorge Youssuf Khalil. Bonadio es quien investiga la denuncia de encubrimiento del atentado de la AMIA que presentó el fiscal Alberto Nisman poco antes de ser encontrado muerto de un tiro en su departamento, en circunstancias aún no determinadas en forma plena por la Justicia.
La carta de Javad Zarif a Faurie revelada anoche por el canal TN también debilita el otro argumento de la defensa de los acusados en la causa: que el entendimiento entre los dos países nunca llegó a ponerse en práctica. Según la palabra oficial del canciller iraní, “efectuar dos rondas de conversaciones entre los expertos en Zürich, Suiza, en noviembre de 2013 y en Dubai, Emiratos Árabes Unidos, en marzo de 2014, sobre dicho memorándum es indicativo de que el mismo ha sido objeto de cumplimiento por ambas partes”.
En ese mismo sentido, el segundo párrafo de la misiva escrita en farsí - que responde a una requisitoria de la antecesora de Faurie, Susana Malcorra- el canciller iraní dice con respecto al acuerdo que “siguiendo la voluntad política de ambos gobiernos las instituciones legislativas y competentes de ambos países lo corroboraron y lo confirmaron”.
Sin embargo, a pesar de que Irán dio por cumplida la puesta en vigencia del acuerdo, el texto fue declarado inconstitucional en la Argentina y Teherán nunca permitió que fueran interrogados los prófugos iraníes.
Fuentes de la Cancillería confirmaron que el texto de la carta recibida por Faurie fue remitida al juzgado de Bonadio.


El original en farsi de la carta de Irán que confirma el pacto con Cristina Kirchner por AMIA (I). (Fuente Todo Noticias)

El original en farsi de la carta de Irán que confirma el pacto con Cristina Kirchner por AMIA (II)


La escandalosa vida sexual de Catalina II, la zarina que hizo grande a Rusia

 

 

Catalina la Grande continuó con la edad de oro del Imperio ruso allí donde lo había dejado Pedro El Grande, aunque para ello esta princesa procedente de Prusia, el reino más influyente de Alemania, se alió con parte de la aristocracia para desplazar del poder a su marido, el pusilánime Pedro III. Durante 34 años, Catalina modernizó al gigante ruso y gobernó rodeada de amantes poco discretos. «Fue igual de licenciosa que otros zares, pero debió andarse con cuidado al ser extranjera. Fue muy abierta a la hora de que la aristocracia supiera quiénes eran sus amantes. Quería evitar así que surgieran rumores peores», asegura Simón Sebag Montefiore, autor de «Los Románov: 1613-1918» (Crítica).
Sus ambiciones políticas condenaron a Catalina a vivir aislada y enfrentada a su familia. A su débil marido Pedro III de Rusia le derrocó con una revolución palaciega; mientras que la relación con el supuesto hijo en común de ambos, el futuro, y breve, Pablo I, se vio envenenada por las luchas cortesanas. Para suplir su ausencia, Catalina se rodeó de una camarilla de íntimos, entre las que estaba la condesa Praskovia Bruce, que compartía con la emperatriz el entusiasmo sexual y se convirtió en «l’éprouveuse», la «catadora de amantes». Tal era la fama sexual de la zarina.
Catalina se dejó querer, en un principio, por el apuesto Sergéi Saltikov,«hermoso como el amanecer»
No obstante, la leyenda sobre la promiscuidad de Catalina es bastante exagerada. Como señala Sebag Montefiore en el mencionado libro, Catalina fue una monógama obsesiva cada vez que se encaprichaba, aunque su magnetismo sexual garantizó que no fueran pocos esos amantes. «Nunca creí que fuera una belleza, pero era agradable y supongo que eso era mi fuerte», afirmó sobre sí misma una mujer, además, culta e inteligente. Frente a un marido que la ignoró y se buscó otros entretenimientos, Catalina se dejó querer, en un principio, por el apuesto Sergéi Saltikov, «hermoso como el amanecer». Con él descubrió los placeres del sexo y, según confesó en su correspondencia, tuvo al futuro Pablo I tras varios abortos.

Un amante convertido en consorte

A finales 1760, Catalina empezó a frecuentar la compañía de Grigori Orlov, un teniente herido tres veces en combate, de estatura gigantesca y rostro angelical. «Un hombre sencillo y franco sin demasiadas pretensiones, afable, popular, bien humorado y honesto». Con él tuvo también un niño, Alexéi Bobrinski, que fue escondido en casa de uno de sus cortesanos. Tras desplazar a su marido, que firmó su propia abdicación antes de morir alcoholizado, la soberana actuó con «dientes de lobo y cola de zorro» para mantener el país bajo su autoridad durante 34 años. A partir de entonces se sintió libre de vivir sin discreción su amor con Orlov, que tenía sus aposentos encima de la cámara de la zarina. Se mostraba abiertamente cariñosa con él y hacía la vida marital que nunca había realizado con Pedro.
No obstante, la más rancia aristocracia rusa advirtió a Catalina de que sería imposible formalizar aquella relación si quería mantener la Corona. Orlov, que se colmó de privilegios con el romance, fue objeto de varios intentos de asesinato dada su posición política. Pero, al final, fue la zarina la que se casó de él, de lo limitado de su inteligencia y de sus maneras torpes. Su lugar lo ocupó Grigori Potiomkin, que los hermanos de Orlov habían alejado de malas maneras de la Corte (se dice que le arrancaron el ojo izquierdo con este fin) para evitar que sedujera a Catalina.
A su vuelta a palacio, este cortesano de ascendencia polaca, apodado el «cíclope», fue ganando prestigio militar en paralelo a su amor con la zarina, a la que enamoró de una forma un tanto enfermiza:
«Cuando estoy contigo, no doy ninguna importancia al mundo. Nunca he sido tan feliz».
Alegoría de la victoria de Catalina sobre los turcos (Stefano Torelli, 1772).
Alegoría de la victoria de Catalina sobre los turcos (Stefano Torelli, 1772).
Potiomkin compartía con Catalina la pasión por el arte y la cultura. Su relación fue probablemente formalizada por algún rito en 1774, en tanto se califican a partir de entonces mutuamente como «querido marido» y «querida esposa», aunque no tuvieron un matrimonio como tal. El ocaso del amor llegó porque ambas personalidades también eran muy distintas. Catalina era ordenada, germánica, mesurada y fría, mientras que Potiomkin era desordenada, eslavo e impulsivo.
Las frecuentes discusiones entre ambos, más por política que por amor, enfriaron su relación. Potiomkin no perdió su posición en la Corte, pero otros amantes como Semión Zórich, un comandante serbio de húsares, o un burócrata llamado Piotr Zavadovski, ocuparon su lugar en la cama de Catalina.
Cada amante que pasaba por su cama se marchaba con los bolsillos llenos de rublos y un mote por parte del «consorte» Potiomkin. A Alexandr Yermólov, un edecán de ojos almendrados y una nariz chata, le apodó el «Negro Blanco» y le despacharon con un pago de 130.000 rublos en el verano de 1786. A Dmítriev-Mamónov, «El señor Casaca Roja», se le entregó, por su parte, un condado y 27.000 siervos a su servicio.

Platón Zúbov, el extravagante

El último amante, el príncipe Platón Zúbov, 40 años menor que ella, resultó ser el más caprichoso y extravagante de todos. El joven Zúbov, de 22 años, apodado «El Negrito», inició una relación con Catalina cuando esta tenía estaba gorda, con las piernas hinchadas, aquejada de dispepsia y flatulencia. Un abismo físico y de edades que, lejos de intimidar a la brava Catalina, vino después de descartar al hermano pequeño de Zúbov, de 18 años, apodado «El Niño».
Platón Zúbov se impuso a su hermano. Y, a la muerte de Potiomkin, que falleció en 1787 durante las negociaciones de paz con Turquía, Zúbov también asumió todo el protagonismo político. Mientras le empolvaban y cepillaban el cabello, Zúbov atendía cada mañana a los ministros con innumerables palabras técnicas para disimular que el cargo le quedaba demasiado grande. El «jefe de todo», engreído e inútil, fue colmado de cargos por una zarina a la que los años le habían hecho algo sensiblera.
Retrato de Grigory Potemkin
Retrato de Grigory Potemkin
Para mayor ingratitud, Zúbov se enamoró de la esposa del nieto de Catalina, el futuro Alejandro I, el hombre al que la zarina quería entregar la Corona rusa por delante de su hijo Pablo, que le recordaba con horror a su difunto marido. «El conde Zúbov está enamorado de mi esposa… ¡Qué situación más embarazosa!», aseguró a un amigo el propio Alejandro. Solo la intervención de Catalina acabó con el imprudente encaprichamiento de su amante.
Y ya no hubo tiempo para más escándalos. El 5 de noviembre de 1796, Catalina sufrió una apoplejía camino al retrete y fue encontrada sin respiración en el suelo varias horas después. Una leyenda negra de origen bolchevique aseguró que la zarina murió tras una fallida relación con un caballo, en tanto, el ímpetu sexual de Catalina era insaciable. Nada más lejos de la realidad; Catalina simplemente suplió con amantes la frialdad de su marido y una viudedad regia que le imponía no casarse más. No era ninguna degenerada ni alguien obsesionada con el sexo.
Zúbov, por cierto, se quedó a solas con un hombre que estimaba un chiflado y había ninguneado, Pablo I, y con su hijo, Alejandro, a cuya esposa había intentado cortejar.

 

Luce negro el futuro de la causa por traición a la patria - 09.12.2017


La Sala II de la Cámara Federal y la Cámara de Casación Penal, que serían las encargadas de revisar la decisión de Bonadio, no le auguran un tránsito favorable



Cristina Kirchner anunció que recurrirá ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y evitará los tribunales locales para recurrir la prisión preventiva que le dictó la Justicia por traición a la patria, al acusarla de buscar la impunidad de los iraníes que atacaron la AMIA.
Así lo anunció su abogado Alejandro Rúa, y dijo que lo hacía con la idea de acelerar el proceso.
Es que, en el ámbito local, el futuro judicial de la ex presidenta en esta causa por la denuncia de Alberto Nisman y en las otras causas por corrupción donde está procesada no es oscuro, sino negro.
Por lo pronto, aunque Cristina Kirchner no apele, cualquiera de los acusados que lo haga motivará la revisión de este fallo por parte de la Cámara Federal.
Ya intervino en este caso la Sala II del tribunal, que integra el juez Martín Irurzun, presidente de la Cámara, y su colega Eduardo Farah. El tercer camarista, Horacio Cattani, está de licencia por cuestiones de salud. Lo más probable es que este tribunal le vote en contra.
Irurzun es el juez que acuñó la jurisprudencia en boga, a partir de la cual se justifica la detención si el ex funcionario sospechoso tiene poder suficiente como para interferir en la investigación. El propio Bonadio se basó en este antecedente para pedirle al Senado que le saque los fueros a Cristina Kirchner y detenerla. Así que es improbable que allí logre un triunfo.
Habrá que ver qué piensa la Cámara de la calificación de traición a la patria, con el enfoque que hizo Bonadio de considerar los dos ataques contra la embajada de Israel y la AMIA como actos de guerra. Entendió que el pacto con Irán implicaba beneficiar entonces a un enemigo y por eso procesó a los acusados.
Cualquiera que sea el caso, si esta causa escala más allá de la Cámara Federal, lo que es habitual, y llega a la Cámara de Casación Penal, el máximo tribunal penal del país por debajo de la Corte, la situación de Cristina Kirchner y el resto de los acusados también pinta mal.
Esta causa ya tiene radicación en la Sala I de la Cámara de Casación. Este tribunal es el que eventualmente deberá revisar la decisión de la Cámara Federal sobre los procesamientos y las prisiones preventivas que dictó Bonadio.
La única jueza firme en la Sala I de la Casación es Ana María Figueroa, que en otras ocasiones dio muestra de fe kirchnerista. Los otros lugares están vacantes, por eso sus colegas votaron a quienes actuarán como suplentes: son Gustavo Hornos y Carlos Mahiques. Hornos es autor de uno de los votos que permitió reabrir la denuncia de Nisman contra la ex presidenta y está convencido de la necesidad de investigar el pacto con Irán. Dijo que la denuncia de Nisman, acerca de que el memorándum fue un intento de impunidad, era verosímil y plausible. Mala señal para Cristina Kirchner.
Con Mahiques probablemente no le vaya mejor. Mahiques era ministro de Justicia de María Eugenia Vidal, cargo que dejó para ocupar una vacante en la Cámara Nacional de Casación. Desde allí, en un procedimiento de subrogancia sui géneris, que fue criticado por sus colegas, consiguió un traslado horizontal a la Cámara Federal de Casación. Saltó así de un tribunal a otro con el apoyo del Gobierno y de los votos macristas en el Consejo de la Magistratura, a pesar de que su hijo Juan Bautista Mahiques, representante del Poder Ejecutivo en el cuerpo, no votó. Su otro hijo, Ignacio, es uno de los fiscales, junto con Gerardo Pollicita, que investiga a Cristina Kirchner. Mahiques padre fue elegido la semana pasada integrante de la Sala I de la Casación, que preside su colega Hornos.
Los dos son suplentes en esta sala. El Gobierno apura para conseguir antes de fin de año que el Consejo de la Magistratura apruebe los nombres de los candidatos a jueces para cubrir las cuatro vacantes de la Casación, que incluyen los dos sillones de la Sala I.
El Gobierno quiere dejar huella en el cuerpo con una interpretación más cercana a su idea del derecho penal, menos progresista. En el concurso despuntan para quedarse como camaristas de Casación el camarista Guillermo Yacobucci, bien visto por el Gobierno; Diego Barroetaveña, que condenó a José Pedraza; Daniel Petrone, que estuvo a cargo del caso Antonini Wilson; Karina Perilli, que está juzgando a Carlos Menem por el encubrimiento de la AMIA, justamente, y Javier Carbajo, actual secretario de la Casación.

El Consejo de la Magistratura elevará en verdad 12 nombres al Presidente, pero el Poder Ejecutivo elegirá cuatro y los enviará al Senado para conseguir acuerdo, y que puedan estar en funciones en el primer trimestre del año que viene.

Para Lula es una "cacería judicial"

El ex presidente brasileño Lula da Silva sostuvo ayer que Cristina Kirchner sufre una "cacería judicial y mediática". Escribió en su cuenta de Twitter: "Expreso mi solidaridad a Cristina que tanto hizo por el pueblo argentino y por la integración sudamericana".

Los lamentos kirchneristas, en el país de las paradojas

Hubo más insultos a Bonadio en el Gobierno que en el kirchnerismo.

Las posibilidades de que Cristina vaya presa y, antes, sea desaforada, son inexistentes. El pedido de desafuero se discutirá en una Cámara que asistió solemne, el día de asunción de los nuevos legisladores, al izamiento de la bandera por parte de Carlos Menem. Este tiene una condena firme de siete años de cárcel impuesta en 2013 por el trafico de armas a Ecuador y Croacia. Nunca se le quitaron los fueros que lo mantienen libre. El jueves fue un día intenso y confuso: el pasado nos saltó encima como un gato, la imagen del fiscal Nisman volvió a aparecer en la televisión. Muy pocos, aún ahora, se animan a hablar de su asesinato. Dicen “la muerte”, como si hubiera muerto de muerte natural.
El mismo día el juez Daniel Rafecas enfrentaba al Consejo de la Magistratura. ”Volvería a desestimar la denuncia de Alberto Nisman”, dijo. Rafecas, en un trámite exprés, hizo caso omiso de cuarenta mil escuchas que hoy Bonadio toma como prueba. Las escuchas dejan en claro la fabricación de la inocencia de Irán por parte de un gobierno que necesitaba petróleo o ingresos urgentes por unos diez mil millones de dólares. Cristina cambiaba 85 muertes por dinero.
Escuché el jueves que eso no significa “traición a la Patria”. El jueves fue el día de las paradojas: el kirchnerismo acusaba al gobierno de la movida judicial. Y el Gobierno quería suicidarse en masa: la decisión de Bonadio ponía en riesgo toda su estrategia parlamentaria con el peronismo en estado de cisma. La reforma laboral tambalea y ni siquiera tendrían los 65 mil millones de dólares que terminarán quitándole a los jubilados. Mientras la negociación se estira, Carrió descubrió que el “empalme” es notoriamente injusto (al pasar la actualización de seis meses a tres, la cuenta del gobierno evita pagar alrededor de un 3%) y la tropa propia empieza a sublevarse.
Hubo más insultos a Bonadio en el Gobierno que en el kirchnerismo. Mientras Cristina volvió a competir por el Oscar a la mejor víctima, los actores secundarios siguen preocupados por lo que podría llamarse la “estética de la detención”. En el Sur, Zannini acordó entregarse a la madrugada y se negó a ponerse el casquito y el chaleco. Citó, probablemente, el antecedente Boudou, preocupado en su momento por aparecer en pijama y descalzo. Que les preocupe la foto, quizás, habla más de ellos mismos que ninguna otra cosa.
Los organismos de derechos humanos,en bloque, defienden a Rafecas, no les preocupan los derechos humanos de los 85 muertos de la AMIA. Los medios kirchneristas volantean los antecedentes de Bonadio, en la viejísima táctica de desacreditar a la persona sin hablar del hecho de fondo. Es cierto, Bonadio tiene una historia vergonzosa: fue funcionario de Corach, de allí saltó a la servilleta, condenó a Marcelo Bonelli por publicar la declaración jurada de Alderete, al que defendió en otras causas, durmió el expediente de la AMIA para favorecer a Galeano, pero ahora –sin hablar de su arranque procesal- presentó 600 páginas de pruebas contundentes.
Bonadio, también, fue kirchnerista. ”Claudio es un buen juez” justificó alguna vez Diana Conti. Cristina –que persiguió mas de diez años al Grupo Clarín inventándole causas judiciales, que me mantuvo ocho años fuera de la televisión abierta, que inventó una medidora de rating como su medidora de Yrigoyen, que modificó el “schedule” del fútbol los domingos- está preocupada porque algunos medios que sus socios derrumbaron, ahora echaron a un par de conductores.
El kirchnerismo se ha creído su propio mentira, y se inventó un pasado republicano. De todos modos, nadie sugiere comerse al caníbal. El gobierno necesita a Cristina libre para seguir dividiendo al peronismo y los jueces, a veces, se exceden sobreactuando. Hebe de Bonafini, mientras tanto, grita que “si detienen a Cristina se va a armar un quilombo que ni te cuento”. Pero no da detalles.

Una "ayuda" de 10.000 millones de dólares, el verdadero motivo del espurio pacto con Irán

Trama secreta del acuerdo que derivó en el pedido de desafuero y detención de CFK.



Cristina Fernández de Kirchner ofreció impunidad a los autores del atentado a la AMIA a cambio de una ayuda económica de Irán.
Ese fue el verdadero -y lesivo- motivo del espurio pacto que derivó en el pedido de desafuero y detención de Cristina por traición a la Patria.


La ex Presidenta intentó intercambiar un “salvoconducto” político para los jerarcas de Irán acusados de matar a 85 ciudadanos argentinos a cambio de la venta de granos, de tecnología nuclear y del abastecimiento de energía.
Julio De Vido, Carlos Zannini, Héctor Timerman, la YPF estatal de Miguel Galuccio y el Ministerio de Economía llevaron adelante negociaciones para concretar ese proyecto: al fin, dinero a cambio de encubrir a los asesinos.





Cristina pretendía una ayuda de Irán equivalente a 10.000 millones de dólares. Así lo dicen los documentos secretos que se encuentran en sede judicial y las escuchas que aún se mantienen en secreto en la causa AMIA.
Está confirmado que "Yussuf" Khalil -el delegado informal de Irán- habla de esa cifra con Mohsen Rabbani, ex agregado cultural en Buenos Aires y uno de los ideólogos del atentando.


El fiscal Gerardo Pollicita tiene constancias de que el convenio incluía un aporte nuclear de la Argentina a Irán. Y que el impulsor fue el venezolano Hugo Chávez.
La búsqueda de fondos la hizo Cristina en un intento desesperado de frenar la caída que enfrentaba la economía a causa del cepo, ausencia de dólares y la crisis energética.
El país importaba por año en energía 15.000 millones de dólares. De Vido y Roberto Barata están presos, acusados de cobrar coimas por esas compras.


El Senado trató el acuerdo en febrero de 2013. En el inicio del año electoral en el cual Cristina pretendía ampliar su consenso para retener el poder y abrir la posibilidad de un tercer mandato.
Era clave contar con dinero fresco que paliara la crisis económica incipiente y el estancamiento.
Existen muchas pruebas sobre la cuestión. Pero hay un encuentro y un diálogo claves que anticipó en exclusiva Clarín.
Fue el 20 de mayo de 2013, en el despacho de Julio De Vido. El ex ministro recibió a Luis D'Elía, durante exactamente 68 minutos.

Al término del encuentro, el propio De Vido se cruzó a la Casa Rosada para informar a Cristina. El piquetero -desde Planificación- habló con Yassuf Khalil en forma franca. Así le dijo:
─Estuve con el quía [De Vido]. Están dispuestos a mandar gente de YPF con nosotros para hacer negocios allá, intercambiando granos y carne por petróleo. El problema es político, necesitamos la aprobación del memorando.
Khalil habló minutos después con Rabbani y le transmitió:
─Hoy estuvimos con De Vido y manifestó que está dispuesto a mandar a las máximas autoridades de YPF para arreglar la transacción con la República Islámica.





AhoraCristina se va a escudar en sus fueros. También en una insólita jurisprudencia de los senadores: no hay desafuero hasta que no haya sentencia firme.
Así el Senado se convierte en una suerte de “guarida” para los que tienen causas pendientes.
Pero al pedido de desafuero por Bonadio podrían sumarse otras inminentes decisiones judiciales: antes de fin de año saldrá el procesamiento por Hotesur y se ampliará la denuncia por la obra pública.
Efecto no deseado
La corrupción es un problema no zanjado en la Argentina.
La Auditoría General de la Nación sufrió en las últimas semanas una grave filtración en su sistema de seguridad informática.
El tema se mantiene en absoluto secreto y las autoridades juraron no admitirlo en público. A eso se comprometió Oscar Lamberto, porque la difusión del espionaje sería un escándalo. Pero en la AGN se conoce un ingreso ilegal al sistema, en búsqueda de destruir documentos sobre una actual investigación de corrupción.
En el mundo inversor quieren saber qué va a pasar con la corrupción en la Argentina. Ya se lo dijeron a Mauricio Macri en España: no vendrán inversiones abundantes al país mientras los manejos del kirchnerismo continúen impunes.
Una "ayuda" de 10.000 millones de dólares, el verdadero motivo del espurio pacto con Irán
Macri, durante el G-20.
Por eso, el tema apareció en las reuniones privadas que el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, tuvo en Washington y Nueva York. Fue para lanzar el ambicioso plan de Participación Público-Privada (PPP).
Dietrich dijo frente a banqueros de Estados Unidos: “En el gobierno de Cristina hubo una corrupción escandalosa”. Y remató: “Hay varios funcionarios del kirchnerismo presos”.


Lo dijo para despejar la incertidumbre que flamea en el exterior sobre la impunidad en Argentina. Pero su esfuerzo no evitó las dudas que existen en la comunidad de negocios de Estados Unidos para invertir en el PPP.
La reunión más dura fue la que mantuvo en Washington con la firma Fluor Corporation, que lidera con mano firme David Seaton.
Esta multinacional también encabeza el lobby constructor en EE.UU. El mensaje fue el siguiente: tendrían que tener una maxiganancia asegurada para cubrirse y decidir entrar a la Argentina.
Así se explica que las constructoras estadounidenses le comunicaron que en esta primera etapa no participarán: no tienen tiempo para analizar el riesgo argentino y los proyectos. Hace 18 años que no invierten aquí.
En Manhattan la reunión con banqueros fue mejor. La organizó el ex JP Morgan y ahora secretario de Finanzas, Pablo Quirno: los bancos están satisfechos porque cobrarían sus préstamos con bonos del Estado, cada trimestre y a tasas jugosas.

Estaban -entre otros- Máximo Silberberg del JP Morgan-Chase, Charles Moser del Morgan Stanley, Todd Martinez de Fitch, Corp y Shinya Miyake, del Japan Bank.
A la gente de negocios no le cierran los números y otra cuestión: no cayó bien que los funcionarios hablaran pésimo de la oposición peronista, cuando para invertir las “multi” exigen que en la Argentina haya seguridad sobre una alternancia confiable.
Eso mismo lo escuchó el propio Presidente en su viaje a Manhattan. Sucede que las inversiones en PPP son a plazos de 15 años.
No vendrán a traer plata en cantidad si ven enfrentamiento político y falta de consenso. El programa PPP fue una idea que el abogado Ezequiel Cassagne -hijo de Juan Carlos- propuso a la Casa Rosada, con un objetivo: financiar obras sin pasar por el Estado y así evitar que el financiamiento extranjero figure en el BCRA como deuda externa.
Pero los propios inversores le pusieron límite al atajo que Cassagne copió de Inglaterra. Ahora en la Casa Rosada se habla de posibles modificaciones.
Una tarea ciclópea en el Parlamento: avanza la idea de modificar y recortar el ajuste de la reforma previsional.

Fulvio Pompeo -el hombre fuerte de Cancillería- inició una gestión clave para destrabar el bloqueo que le impediría a la Argentina entre en la OCDE.
Francia le sacó tarjeta roja. La relación entre Emanuel Macron y Macri está llena de reproches.
En secreto y en las últimas horas, el Gobierno hizo una gestión ante Donald Trump: le pidió que avale el ingreso a la OCDE.










Una "ayuda" de 10.000 millones de dólares, el verdadero motivo del espurio pacto con Irán
El mandatario estadounidense. (AFP)
Ahora en Europa pusieron otro requisito: contestaron que sólo admitirán a la Argentina si también ingresa Rumania.
Fue una zancadilla: Washington no quiere la entrada de Rumania. Estamos en tiempo de descuento. El partido se juega ya: en París, el próximo jueves 14 . Y Trump tiene la pelota.
Copyright Clarín, 2017.






























lunes, diciembre 04, 2017

San Carlos Borromeo – 4 de noviembre

«Cardenal arzobispo de Milán, otra de las grandes figuras de la Iglesia. Ascendió al cardenalato apenas entrado en la veintena. Ejerció su fecunda misión pastoral sellándola con su gran caridad, ardor apostólico, piedad y devoción»
Depiction of Charles Borromeo in a stained glass window
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Entre otros santos, este ilustre cardenal fue contemporáneo de Felipe Neri, Ignacio de Loyola, y Francisco de Borja. Se convertiría en una de las figuras representativas de la Contrarreforma. California honra su memoria con una misión que lleva su nombre gracias al gran apóstol franciscano y santo mallorquín, fray Junípero Serra, que lo eligió para nominar su segunda fundación en 1770. Los restos mortales de este heroico misionero, que fue beatificado por Juan Pablo II el 25 de septiembre de 1988, se custodian en el Duomo de Milán.
Carlos nació el 2 de octubre de 1538 en la fortaleza de Arona, propiedad de sus padres, los nobles Gilberto Borromeo y Margarita de Médicis, hermana del papa Pío IV. Era el tercero de seis vástagos, aunque la familia vivió la tragedia de la desaparición del primogénito que se cayó de un caballo. Precisamente este suceso fue interpretado por el santo como una señal del cielo que le invitaba a centrarse en la búsqueda del bien, para no ser sorprendido por la postrera llamada de Dios sin estar preparado. Fue un niño devoto, prematuro en su vocación, muy responsable, como lo fue en la asunción de las altas misiones que le serían confiadas. Con solo 12 años recibió la tonsura. Luego cursó estudios en Milán y en la universidad de Pavía, formación que completó provechosamente, a pesar de que no era excesivamente brillante, y además tenía una seria dificultad para expresarse. Su conducta intachable, en la que se advertía su gran madurez, le convirtió en modelo para otros estudiantes.
Ya había muerto su hermano mayor, cuando determinó ser ordenado sacerdote después de renunciar a sus derechos sucesorios y a los bienes que llevaba anejos. También se alejó de una vida, que sin ser disipada, era bastante despreocupada, por así decir. El lujo, la música, y el ajedrez formaban parte de su acontecer. Se doctoró a los 22 años. Unos meses antes, en enero de 1560, su tío Giovanni, elegido pontífice Pío IV tras la muerte de Pablo IV, lo designó cardenal diácono. Con posterioridad le encomendó la sede de Milán, a la que ascendió como arzobispo a la edad de 25 años, y en la que permaneció hasta el fin de sus días. Evidentemente, su carrera estaba siendo meteórica. Por si fuera poco, el pontífice añadió nuevas misiones como legado de Bolonia, de la Romagna, de la Marca de Ancona, del protectorado de Portugal, de los Países Bajos, de los cantones de Suiza y otras. Fueron tantas y de tal envergadura las responsabilidades que recayeron sobre él que no pueden sintetizarse en este espacio. Asumió todas con dignidad, y lo más sorprendente: aún sacaba tiempo para ocuparse de asuntos familiares, hacer ejercicio y escuchar música.
Como Pío IV lo retuvo junto a él, inicialmente no pudo afrontar in situ los graves desórdenes que había en Milán. Un día el arzobispo de Braga, Bartolomé de Martyribus, acudió a Roma, y Carlos le confesó: «Ya veis la posición que ocupo. Ya sabéis lo que significa ser sobrino, y sobrino predilecto de un papa, y no ignoráis lo que es vivir en la corte romana. Los peligros son inmensos. ¿Qué puedo hacer yo, joven inexperto? Mi mayor penitencia es el fervor que Dios me ha dado y, con frecuencia, pienso en retirarme a un monasterio a vivir como si solo Dios y yo existiésemos». El consejo que le dio el noble prelado luso fue que se mantuviese fiel a su misión. Pero más tarde, Carlos supo que el motivo del viaje de este obispo había sido renunciar a la suya, y naturalmente le pidió una explicación, que aquél le proporcionó con sumo tacto y delicadeza.
Gracias a su fe, tesón y energía logró que salieran adelante proyectos de gran calado en circunstancias adversas y sumamente difíciles. Fue un hombre de oración, caritativo, exigente y severo consigo mismo, piadoso y misericordioso con los demás, muy generoso con los pobres a los que constantemente daba limosna; un gran diplomático y defensor de la fe, así como restaurador del clero. Convocó sínodos, erigió seminarios y casas de formación para los sacerdotes,  construyó hospitales y hospicios donando sus bienes, visitó en distintas ocasiones la diócesis, alentó en la vivencia de las verdades de la fe a todos, etc. Fue un ejemplar pastor entregado a su grey que luchó contra la opresión de los poderosos, e hizo frente también a las herejías, además de cercenar las costumbres licenciosas. «Las almas se conquistan con las rodillas», solía decir, sabiendo el valor incomparable que tiene la oración, siempre bendecida por Dios.
Pío IV murió en 1565 y Carlos pudo regresar a Milán. Desempeñó un papel decisivo en el Concilio de Trento y no tuvo reparos en sujetar a los religiosos y al clero con una severa disciplina. Por este motivo, los violentos se cebaran en él al punto de atentar contra su vida, como hizo Farina en su fallido intento el 26 de octubre de 1569, después de haberla tasado en veinte monedas de oro. Durante la epidemia de peste su objetivo principal fue atender a los enfermos acogidos en su propia casa; palió las carencias que tenían para poder vestirse utilizando los cortinajes del palacio episcopal. En 1572 participó en el cónclave que eligió a Gregorio XIII. Ese mismo año se convirtió en miembro de la Penitenciaría Apostólica.
Cuando en Milán se desató la epidemia de peste en 1576, socorrió a los damnificados, consoló a los afligidos enfermos en los lazaretos y ayudó a dar sepultura a los fallecidos. En 1578 fundó los Oblatos de San Ambrosio, congregación de sacerdotes seculares, las «escuelas dominicanas», una academia en el Vaticano, fundó el Colegio helvético para ayudar a los católicos suizos, y encomendó a Palestrina la composición de la Missa Papae Maecelli, entre otras acciones. Maestro y confesor de san Luís Gonzaga, le dio la primera comunión en julio de 1580. Sus conferencias y reflexiones se hallan compendiadas en la obra Noctes Vaticanae. Murió el 3 de noviembre de 1584. Pablo V lo beatificó el 12 de mayo de 1602, y también lo canonizó el 1 de noviembre de 1610.